A los migrantes no se les puede ni debe regatear nada, mucho menos un gesto de solidaridad.
Ellos se la han jugado y si la siguen jugando por darle un mejor nivel de vida a sus familias.
Millones y millones de divisas o dólares es lo que han aportado a la economía de su país.
Y no se diga su contribución a la diversidad de servicios que requieren los norteamericanos, en domicilios, construcciones, restaurantes y toda clase de negocios lícitos.
¿Con qué cara un dirigente partidista o partido en México se niega a sumarse a un pronunciamiento colectivo en favor de sus derechos y que se les haga justicia cuando sean ultrajados?
Quizás en el fondo lo que cuidan es no afectar intereses particulares, no hacer ni decir nada que pueda contrariar a las autoridades vecinas del norte, a la agencia antiinmigrantes y a la política que promueve el presidente de los Estados Unidos Donald Trump.
Si se la han pasado pidiendo el intervencionismo para que procedan contra los que identifican y llaman narcopolíticos, metiendo a todos en la misma bolsa, es obvio que van a ignorar cualquier convocatoria a la unidad nacional en favor de los migrantes, porque de atenderla entonces estarían alterando su estrategia para tratar de recuperar el poder. Lo que menos les importa es poner en segundo término el clamor de justicia de los migrantes.
Cuando mandan sus remesas a México, los migrantes no ven partidos. Lo han hecho todo el tiempo, en los gobiernos del PRI, del PAN y ahora de Morena. En ningún momento han dicho que van a dejar de enviar dinero o van a reducir los envíos porque gobierna tal o cual partido.
Por lo tanto, resulta mezquino rehusarse a un pronunciamiento nacional porque la idea surgió del partido que gobierna. Eso no es lo que estarían viendo los migrantes. No se estarían fijando en quién fue el promotor, sino en la respuesta colectiva y unánime de todos los partidos.
El primero que se deslindó del pronunciamiento que se esperaba firmaran todos, fue el PRI.
Su dirigente nacional Alejandro Moreno Cárdenas no vaciló en hacerlo, porque si bien está a favor de la defensa de los migrantes, no acepta sumar fuerzas con quienes juzga están ligados a la delincuencia, como si los migrantes desconocieran la historia de los partidos, incluyendo la del tricolor.
Para los migrantes ningún partido está libre de pecado y en este momento lo que anhelaban era verlos juntos por una causa justa, la de miles y miles de mexicanos que trabajan en los EEUU.
¿A poco cree Moreno Cárdenas que los migrantes no saben de sus viajes frecuentes a la potencia del norte?
En el caso del PAN hubo matices, sobre todo porque Kenia López Rabadán, presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, se adelantó a expresar su respaldo a la redacción del pronunciamiento del Congreso de la Unión en favor de los migrantes.
Congruente, no dudó en firmar el documento, lo que su bancada no quiso suscribir en la sesión de la Comisión Permanente, quizás también porque iban a caer en contradicciones.
¿Qué no ha sido la senadora panista Lilly Téllez la que se ha esmerado en atizar la campaña en medios de los Estados Unidos en contra de los que también califica de “narcopolíticos”?
Por lo mismo el panismo no iba tomarse de la mano de morenistas, aunque fuera noble la causa.
Kenia sostuvo su posicionamiento. A ver si sus líderes no se la cobran cuando busque la reelección como diputada u otro cargo de representación popular.
Así que, de los partidos representados en el poder legislativo, solo el PRI y el PAN no estuvieron a la altura de lo que deseaban los migrantes.
Movimiento Ciudadano, sin dejar de ser crítico por considerar que el oficialismo no ha hecho lo suficiente, apoyó el pronunciamiento.
Las bancadas de Morena, PT y PVEM actuaron en el mismo sentido. Nadie desentonó en la tribuna parlamentaria.
Cierto que el voto migrante no ha sido decisivo en pasadas elecciones y tampoco lo será en las próximas, nada más que el resto del electorado, sin duda, tomó nota del comportamiento de cada partido.
X y TikTok: @zarateaz1