Cuando las escuelas cierran sus puertas al concluir el ciclo escolar, una frase se repite por todas partes: "Ya se fueron de vacaciones los maestros.", pero esta expresión dista mucho de ser cierta.
Porque el receso escolar no es, en estricto sentido, un periodo de vacaciones para las y los docentes. Es una pausa institucional indispensable para concluir un ciclo, evaluar lo realizado y preparar con responsabilidad el siguiente. Es el tiempo que permite que la educación vuelva a comenzar con orden, con energía y con nuevos objetivos el siguiente ciclo escolar.
Quien observa únicamente un aula vacía difícilmente alcanza a ver todo lo que ocurre detrás de ella. Antes de que el último estudiante abandone la escuela, el personal docente ha dedicado semanas a procesos de evaluación, elaboración de informes, integración de expedientes, entrega de documentación, cierre administrativo, consejos técnicos y planeación.
Y mientras las familias disfrutan de un merecido descanso, las maestras y los maestros continúan participando en cursos de actualización, revisan programas de estudio, diseñan estrategias didácticas, preparan materiales y organizan las condiciones para recibir a una nueva generación de estudiantes.
Porque la educación no comienza el primer día de clases, comienza mucho antes, cuando un docente dedica horas silenciosas a imaginar cómo despertar la curiosidad de un niño, cómo atender a quien enfrenta mayores dificultades o cómo lograr que cada estudiante encuentre sentido en lo que aprende. Ese trabajo no siempre se ve, pero sostiene todo lo que después ocurre dentro del salón.
En este receso escolar, existe además una dimensión profundamente humana que pocas veces se reconoce. Después de diez meses de jornadas intensas, responsabilidades crecientes y una carga emocional considerable, el receso escolar representa también un espacio para recuperar fuerzas. La docencia exige mucho más que conocimientos académicos: demanda paciencia, creatividad, escucha, sensibilidad y una presencia constante frente a decenas de niñas, niños y adolescentes que llegan diariamente con necesidades, inquietudes y desafíos distintos.
Ningún profesional puede ofrecer su mejor versión si nunca tiene oportunidad de detenerse, reflexionar y renovarse. En la educación, esa recuperación no es un privilegio; es una condición necesaria para garantizar una enseñanza de calidad.
Paradójicamente, el éxito del nuevo ciclo escolar depende en buena medida de ese tiempo que algunos consideran improductivo. Mientras la sociedad piensa que todo permanece detenido, en realidad se afinan los engranajes que permitirán que miles de escuelas funcionen desde el primer día. Se organizan grupos, se revisan plantillas, se distribuyen materiales, se ajustan proyectos educativos y se fortalecen las competencias profesionales que se requieren en los tiempos actuales. Para ellas y ellos, este receso escolar más que una pausa, es un tiempo de preparación; más que un descanso, es una inversión en la calidad educativa
Valorar el trabajo docente implica reconocer no sólo lo que ocurre frente al grupo, sino también todo aquello que sucede antes y después de cada clase. Significa entender que la educación no se improvisa y que cada inicio de ciclo escolar exitoso es el resultado de un esfuerzo previo que rara vez reconocemos o aplaudimos.
En unas semanas volverán a abrirse las puertas de las escuelas. Se escuchará nuevamente el bullicio y las risas en los patios, las voces de niñas, niños,adolescentes y jóvenes llenarán nuevamente los salones de clases, el saludo y las indicaciones de las maestras y los maestros darán una señal de “arranque” para un nuevo comienzo.
Muchos verán únicamente el primer día de clases. Pocos pensarán en todo el trabajo silencioso que hizo posible ese momento, porque la educación también se construye cuando parece estar en pausa. Y ese tiempo invisible, lejos de ser “vacaciones”, es el puente que une lo aprendido con todo lo que aún está por enseñarse.
Dra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica e Imagen Pública
Integrante de la Red de Mujeres por la Educación (MUxED)