…Y en la tómbola del mundo, yo he tenido mucha suerte, dice la canción.
La designación de los nuevos integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral se realizó en la madrugada del pasado viernes 31 de marzo.
Las fuerzas políticas representadas en la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, no pudieron llegar a un consenso sobre los perfiles a designar, y se llegó al supuesto constitucional de realizar la designación mediante el proceso de insaculación. Algo hasta ese momento inédito.
Si bien, en ese ejercicio, el factor de aleatoriedad del resultado podría considerarse como dependiente de las probabilidades estadísticas, (20% de posibilidades de ser seleccionado dentro de una lista de 5 nombres, o "quinteta") es claro que hay otro factor que no puede dejar de considerarse como determinante del resultado: la suerte.
Ese factor está condicionado a la presentación de una serie de variables que pueden o no verificarse, en función incluso del simple azar. Un fenómeno de causalidades infinitas, en el que podemos observar las consecuencias sin que necesariamente se puedan identificar la multiplicidad de causas que las originan; todas ellas, interconectadas entre sí.
En mi opinión, el "factor suerte" estuvo presente en todo el proceso, y no solo en la etapa final. Por ejemplo, alguno de los participantes podría haber "tenido la suerte" de que en el examen le preguntaran cosas que sabía. O lo mismo en la etapa de entrevistas.
Y no digo que la suerte fue el único componente que permitió pasar las distintas etapas del proceso… pero cómo ayudó.
Así, se llegó al proceso final: La insaculación, conocida coloquialmente como la "tómbola".
Mi nombre se encontraba en una de esas quintetas, pero resultó "no insaculado".
Pero no podría decir que la suerte no me favoreció.
La suerte (o "fortuna") me ha acompañado siempre a lo largo de mi vida. Muchas personas dicen que soy un hombre con suerte (y yo así lo creo también).
A lo largo del proceso, conté con una invaluable red de apoyo. Además, hubo muchas personas que daban buenas referencias sobre mí, y tuve la oportunidad de conocer nuevos amigos. Tengo mucho que agradecer.
No podemos dejar de lado las capacidades, conocimiento y talentos individuales de los participantes en el proceso. Todos hicimos un gran esfuerzo, pero se tenía que elegir un solo nombre de cada quinteta para ocupar los cargos.
A todos los que participaron en las distintas etapas, les extiendo mi mas amplio reconocimiento, y a los que fueron designados, mi felcitación y mejores deseos de éxito en su gestión.
Flor de Loto: Me siento sin duda alguna una persona muy afortunada. Un "hombre con mucha suerte." Pero la suerte no siempre significa que sucedan las cosas que nosotros deseamos.