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Columnas
México se consolidó el sexenio pasado como un motor exportador de alimentos, con importantes envíos de café, cerveza, aguacate, jitomate, tequila y productos cárnicos, por mencionar algunos, principalmente a Estados Unidos, pero también a destinos lejanos como los mercados asiáticos.
Tan solo en el periodo enero-septiembre de este año, las exportaciones agroalimentarias nacionales ascendieron a 40 mil 852 millones de dólares, con lo que registraron una nueva cifra récord, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).
La cerveza es el producto más vendido al exterior con cinco mil 249 millones de dólares, lo que implicó un aumento de 12.9 por ciento.
Además, de acuerdo con las Perspectivas Agrícolas 2024- 2033 de la FAO-OCDE, nuestro país mantendrá su liderazgo como exportador de frutas tropicales en la próxima década, principalmente de aguacate, mango y papaya.
Ante la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, mantener una balanza comercial agroalimentaria superavitaria será uno de los principales retos para nuestras autoridades.
Y es que, el T-MEC ha representado un instrumento determinante para el intercambio comercial de un lado y otro de nuestra frontera norte, es decir, ha sido una ventaja para los exportadores, pero también ha abierto un alza en las importaciones de granos como el maíz y la cebada.
En nuestro mundo globalizado, esto debería ser algo común y hasta benéfico para nuestro país, ya que la siembra de maíz, por ejemplo, requiere grandes cantidades de agua que en muchas regiones del país no se tiene, pero para las voces nacionalistas, México debe de debe sembrar el maíz que consume, aunque resulte más caro en términos económicos y ambientales.
Es importante destacar que, ante los cada vez más severos periodos de sequía, la falta de estímulos para la siembra, así como la ausencia de financiamiento y seguros, es cada vez más difícil llegar a la autosuficiencia en este grano.
Hablando del maíz, ha trascendido de manera extraoficial que México perdió el panel solicitado por Estados Unidos y Canadá sobre las importaciones de maíz transgénico, ya que nuestro país no habría podido comprobar que afecta la salud de los consumidores.
De acuerdo con el Capítulo 31 de Solución de Controversias del T-MEC se establece que los países demandantes podrán suspender la aplicación de beneficios a la parte demandada pasados 45 días de la presentación del informe final del panel de controversia.
Si se confirma que el gobierno mexicano violó el T-MEC con el decreto del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el nuevo gobierno de Donald Trump podría imponer aranceles como represalia y, por supuesto, los productos agroalimentarios podrían estar en la mira del republicano.
Se necesitará mucho diálogo, negociación y cabeza fría para que este tema no afecte los intereses de nuestro país.
También mucho impulso con infraestructura, tecnología y apoyos estratégicos a los productores del campo, para evitar su abandono y con ello parte de nuestra seguridad alimentaria; lo anterior dependerá del gobierno federal y los estatales, pero también de que nuestros legisladores volteen su mirada al sector rural.
Por último, se va el Dr. Juan Antonio Villanueva Jiménez, Director General del Colegio de Postgraduados, quien realizó al frente un importante trabajo en favor de la academia e investigación del país.
Estaremos atentos del objetivo de este relevo que depende de la SADER.
LUIS P. CUANALO ARAUJO
Especialistas del sector agropecuario
Presidente del Colegio de Ingenieros Agroindustriales de México, A.C
Instagram: @luiscuanalo