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Pan de muerto: la tradición que evoluciona con el paladar

Pan de muerto: la tradición que evoluciona con el paladar

Nación jueves 17 de octubre de 2024 -

Según datos extraídos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante octubre y noviembre se sustenta una alza del 40% en la producción panadera de las pequeñas empresas panificadoras.

Llegó la temporada de uno de los íconos estelares de la panadería mexicana tradicional: el pan de muerto. Después de su valor folclórico, este complemento se convierte en un antojito dulce de estas épocas, que desde hace cinco siglos se ha reinventado de maneras muy creativas.

Según datos extraídos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante octubre y noviembre se sustenta una alza del 40% en la producción panadera de las pequeñas empresas panificadoras. Esto quiere decir, que durante las fechas alusivas al 02 de noviembre: Día de Muertos; se consume más pan en México.

Y no es coincidencia que la característica pieza, de esta temporada sea el pan de muerto, que además, con la mediatización de las tendencias y los hábitos de consumo, se reinventa aceleradamente de formas mucho más creativas. Hasta alcanzar algunas como: los panes rellenos de queso, cubiertos de chocolate, con ceniza y hasta de color negro.

Aunque con la competencia de grandes empresas, aún existen comercios pequeños que celebran las recetas ancestrales de este particular complemento. En el Centro Histórico de San Luis Potosí existe uno: la panificadora La Pollita, con más de 40 años de tradición.

En entrevista para Contra Réplica, Agustín Ramírez, encargado de esta sucursal, explicó la relevancia y evolución de esta tradición culinaria en las familias potosinas.

"La gente tiene esa costumbre de consumirlo, no necesariamente el día 02 de noviembre, si no que con anticipación es parte de la mesa y el tiempo nos favorece para estarlo fabricando... Es parte del día a día, hay quienes lo empiezan a fabricar casi a principios de octubre y todavía seguimos manejándolo hasta unos quince días más porque la gente lo sigue pidiendo", manifestó.

En estadística, son siete de cada 10 mexicanos quienes consumen el pan de muerto (dato extraído de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, Anpec). Su formato más común es el que se conoce como hojaldra. Sin embargo, hoy existe una variedad de piezas para todos los gustos.

"Sí, si hemos visto, hay quienes la manejan de colores, con azúcar que va de color rosa, algunos morada. Algunas van cubiertas de chocolate... Pero bueno, ahora sí que es el gusto de cada panadero y la preferencia de cada persona. Aquí lo que distingue es la calidad que busca el cliente que recorre las tiendas y llega a este establecimiento", aseguró.

La receta preparada en este negocio, conserva un proceso artesanal: con la tradicional harina blanca, mantequilla, manteca y un toque de azahar. Este producto, se defiende sobre su demás competencia por la familiaridad de su sabor.

"A parte de que se consume día a día el pan, hay gente que utiliza como tradición poner en los altares el pan de muerto. Entonces es una buena combinación en dónde la tradición se une con el paladar", finalizó Ramírez.

Desde la época prehispánica hasta nuestros días, la costumbre de ofrendar en símbolo de un dueño se ha transformado en una fascinante expectativa culinaria. El pan de muerto, actualmente, sobrepasa el ritual de su celebración y se convierte en un dulce antojo entre la vida y la muerte.

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JM/CR

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