La actual reforma judicial en México ha generado un intenso debate en la sociedad y en la opinión pública. Por ello, es importante distinguir entre lo que la reforma judicial intentó atender y lo que no modificó. La reforma judicial se enfocó en el desempeño institucional, es decir, en el cambio de operadores de la maquinaria del sistema. Esto implica la renovación de jueces, magistrados y ministros, (por la vía de elección popular), lo que eventualmente buscaría tener un impacto significativo en la forma en que se administran los juicios y se toman las decisiones judiciales.
Sin embargo, es importante destacar que esta reforma no modificó el diseño institucional del sistema de justicia. Esto significa que no se cambiaron los procedimientos, las estructuras y los plazos de los juicios. En otras palabras, la reforma no abordó los problemas estructurales que afectan la eficiencia y la eficacia del sistema judicial, como la congestión de los tribunales, la lentitud en la resolución de los casos y la falta de acceso a la justicia para muchos.
La distinción entre el desempeño institucional y el diseño institucional es útil para entender el alcance y los límites de la reforma judicial. Mientras que el cambio de operadores busca tener un impacto positivo en la forma en que se administran los juicios, evidentemente ello no sería suficiente para abordar los problemas estructurales que afectan el sistema judicial en su conjunto.
En este sentido, es importante que se considere una reforma más amplia que aborde los problemas estructurales del sistema judicial, como la necesidad de mejorar la eficiencia en la resolución de los casos, reducir la carga excesiva de los tribunales y aumentar el acceso a la justicia para todas las personas, así como atender a la protección reforzada de los derechos de los grupos de atención prioritaria (justicia social).
Esto puede requerir cambios en los procedimientos judiciales, las estructuras y los plazos de los juicios, así como una mayor inversión en la infraestructura judicial y en la capacitación de los operadores del sistema.
Flor de Loto: La actual reforma judicial en México busca ser un paso importante hacia la mejora del sistema de justicia, (esperemos que lo consiga, aunque no hay garantías) pero esto solo sería un primer paso. Es necesario efectuar una reforma más amplia que aborde los problemas estructurales del sistema judicial y que permita garantizar la justicia y la inclusión social. Solo así se podrá construir un sistema judicial más eficiente y eficaz, que sea capaz de responder a las necesidades de la sociedad mexicana. La reforma judicial debe ser un proceso continuo que busque mejorar el rendimiento institucional en la administración de justicia y no solo el comportamiento judicial, para proteger los derechos de todas las personas.