El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves una emergencia nacional al considerar que Cuba representa una amenaza “inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de su país. La medida quedó establecida en una orden ejecutiva que acusa al gobierno cubano de adoptar acciones que, según Washington, perjudican directamente a Estados Unidos.
Durante la premiere del documental de su esposa Melania, Trump calificó a la isla como “una nación en decadencia” y expresó que “Cuba no podrá sobrevivir”, declaraciones que fueron difundidas por medios estadounidenses.
El decreto sostiene que La Habana mantiene vínculos con países considerados hostiles por Washington, como Rusia, China e Irán, además de grupos como Hamas y Hezbollah. Según la Casa Blanca, Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero, con capacidad para obtener información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos.
La orden ejecutiva también acusa al gobierno cubano de profundizar su cooperación en defensa e inteligencia con China y de permitir la presencia de organizaciones que buscan establecer redes económicas y de seguridad en la región, lo que, afirma, desestabiliza el hemisferio occidental.
La declaratoria abre la puerta a nuevas medidas de presión económica y diplomática contra Cuba, incluyendo un sistema arancelario que faculta a Estados Unidos a imponer gravámenes adicionales a cualquier país que proporcione petróleo a la isla. El documento autoriza al Secretario de Estado y al Secretario de Comercio a implementar las acciones necesarias para aplicar estas disposiciones.
El decreto prevé que el presidente podrá modificar o ajustar la orden si Cuba o los países involucrados adoptan medidas significativas para atender las preocupaciones de seguridad nacional de Estados Unidos. La decisión se inscribe en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y el endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla.