La temporada oficial de lluvias y ciclones tropicales concluirá formalmente el 30 de noviembre próximo, según el Sistema Meteorológico Nacional. Sin embargo, nos seguirán aguardando muchos días más de precipitaciones pluviales debido a diversos factores climáticos como el fenómeno de El Niño, que se proyecta alcance una intensidad histórica hacia finales de año y posiblemente hasta 2027.
En la Ciudad de México, el agua de lluvia nos está llegando hasta el cuello porque los aguaceros no paran. Las inundaciones son el resultado de una combinación de factores históricos, geográficos, de urbanización y de infraestructura, pero un factor determinante es la obstrucción por basura en las coladeras; las toneladas de desechos que se tiran en la vía pública taponan las rejillas de las coladeras, obstruyen los ductos y llegan a dañar las bombas de agua pluvial en las plantas para esa operación, lo que impide el paso correcto del flujo.
Las alcaldías que más sufren por las inundaciones son: Tlalpan, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tláhuac, Venustiano Carranza, Cuauhtémoc y Álvaro Obregón. Hay colonias, vialidades y avenidas que tienen acumulamiento de agua hasta que es imposible circular como la Calzada Ignacio Zaragoza, Insurgentes, Viaducto Río de la Piedad, Calzada de Tlalpan, Anillo Periférico y el Circuito Interior.
Es cierto que las lluvias provocan problemas de circulación para millones de automovilistas en la gran capital, pero es mucho más el caos para quienes debemos tomar un transporte público en la zona que sea de la Ciudad de México y, sobre todo en el Sistema de Transporte Colectivo, mejor conocido como Metro.
Cada día viajan en el Metro aproximadamente seis millones de personas de todas las edades. Cuando llueve la marcha de los trenes es lenta o no avanza. Eso provoca que las estaciones se saturen, no sólo en horas pico (en la mañana o la tarde) sino en cualquier momento. Desafortunadamente, los capitalinos no tenemos otro transporte más eficiente o menos deficiente que éste y cuando se detiene por las precipitaciones pluviales se provoca un verdadero desorden humano.
En las tormentas intensas, las zonas de vías al aire libre -- como en la Línea A o en Calzada de Tlalpan con la Línea 2 --, sufren inundaciones severas que obligan a suspender el servicio de forma parcial o total; en estaciones subterráneas profundas o con deficiencias de mantenimiento – que son muchas – el agua de lluvia se filtra hasta los andenes, las vías o las escaleras eléctricas y es otra gran molestia para los usuarios.
Para colmo de males, nueve estaciones de la Línea 12 van a permanecer cerradas desde el sábado 12 hasta el miércoles 16 de este mes de septiembre debido al reemplazo de vías en esa zona. El servicio va continuar sin problemas de Mixcoac a San Andrés Tomatlán, pero cuando menos el fin de semana fue un caos la suspensión de las estaciones Lomas Estrella, Calle 11, Periférico Oriente, Tezonco, Olivos, Nopalera, Zapotitlán, Tlaltenco y Tláhuac porque no había suficiente transporte de camiones y la intensa lluvia vespertina complicó los traslados.
Esa Línea 12 estuvo mal hecha con las prisas de inaugurarla en su momento y por eso han tenido que estarle poniendo “parches” para solucionar su operatividad, además de las broncas que tienen las demás líneas del Metro. No lo han logrado y los problemas siguen siendo para los miles de viajantes diarios.
Ni modo, hay que seguir viajando bajo la lluvia en esta ciudad del caos.