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Columnas
“El amor no nace, se hace: aprendemos a amar en el momento histórico que nos ha tocado, en la clase social a la que nos ha tocado pertenecer: interiorizamos la cultura amorosa en la que nacemos a través de la educación, la socialización y los medios de comunicación”; eso es lo que Coral Herrera, escritora y comunicadora feminista española, ha repetido en sus talleres, conferencias y libros respecto a los mitos del amor romántico.
Desafortunadamente en muchas ocasiones las relaciones amorosas de pareja se dan en contextos de violencia física y emocional, debido a la violencia en la que hemos aprendido y normalizado “convivir” socio afectivamente y que coloca particularmente a las mujeres y población vulnerable como víctimas de lo que se debe aceptar “en nombre del amor”.
Y es que desde que somos niñas o niños, se nos ha enseñado que hay que “soportarlo todo” como una prueba de amor o peor aún, que tenemos que moldearnos según las expectativas de nuestro contexto para ser dignas o dignos de recibir amor.
Aún permea la educación machista que enseña a los niños a defender a capa yespada su autonomía y libertad, su fuerza física y emocional sobre otras personascomo un sinónimo de poder o a reprimir emociones humanas como la tristeza o el miedo. Mientras que a las niñas se les sigue reforzando la idea de renunciar a todo, incluso a ellas mismas en nombre del amor.
Para combatir las violencias normalizadas en el terreno del amor, es crucial que fomentemos en nuestras niñas y niños la educación en igualdad de género en todos los ámbitos. Promoviendo el respeto mutuo, la comunicación abierta y honesta, desafiando los mitos del amor heredados por culturas machistas, promoviendo relaciones amorosas en donde las personas involucradas convivan con normas de responsabilidad afectiva, autocuidado y cuidado de las otras personas sin importar el género.
El machismo también causa graves heridas en los hombres cuando se encuentran en una relación de pareja afectando su salud mental. La incapacidad aprendida de manifestar abiertamente emociones dificulta la intimidad emocional y conexión con la pareja, experimentando insatisfacción en el plano amoroso. Es común que hombres educados bajo el machismo, pueden sentir culpabilidad o vergüenza cuando no son buenos proveedores o cuando socialmente no se muestran dominantes.
Este día del amor y la amistad, es una buena oportunidad para revisar y analizar los contextos y la educación con la que estamos manejando nuestras relaciones amorosas y lo que estamos enseñando a las infancias. Y si lo encontrado no nos gusta o nos hace daño, siempre podemos elegir un camino mas sano para nosotros como personas, nuestras parejas, familias, hijas e hijos y la sociedad.
Como dice Coral Herrera: “Otras formas de organizarnos (y amarnos) son posibles. El amor se puede despatriarcalizar, deconstruir, desmitificar y re-inventar”.
Amémonos bonito.