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“Otro Berlín No en nuestra frontera sur

“Otro Berlín No en nuestra frontera sur": Henry Cuéllar

Columnas viernes 22 de mayo de 2026 -



El representante federal Henry Cuéllar, una de las voces hispanas más influyentes en Washington, mantiene la mirada fija en el futuro demográfico y político de la Unión Americana. Cómo representante del 28º distrito de Texas que abarca condados clave como Hidalgo, Starr, Atascosa, Webb y Wilson, Cuéllar consolidó su liderazgo como un puente clave en las complejas relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos. Exsecretario de Estado de Texas e integrante clave del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, Cuéllar conversa en exclusiva para ContraRéplica sobre el intrincado tablero de la reforma migratoria, el impacto de la polémica Ley SB4 del gobernador Greg Abbott y el peso decisivo que el voto latino tendrá en la definición de la presidencia en la próxima década.
Ofensiva de Texas y los límites de la SB4
¿Cuál considera que fue el verdadero origen de la Ley SB4 promovida por el gobernador de Texas, Greg Abbott?
Realmente fue una provocación política. El hecho de que la suscribiera en una zona fronteriza como Brownsville, junto con otras normas que endurecen drásticamente el trato a los inmigrantes, lo demuestran. La SB4 permite a las autoridades locales y estatales interrogar y detener a cualquier persona bajo la sospecha de carecer de documentos en cualquier parte de la entidad. Imagínate la gravedad de esto: una persona puede ser arrestada y expuesta a una deportación inmediata a México, sin importar si es o no nacional de ese país.
¿Cuáles son los límites constitucionales en el desempeño del gobernador Abbott, quien se alineó plenamente con la narrativa de Donald Trump?
En su momento Abbott promulgó una ley cuyo objetivo explícito es facultar a la policía local para detener a quienes crucen la frontera de forma indocumentada y otorgar a jueces locales la autoridad para ordenar su expulsión del país. Con esto, Texas tensó la liga al poner a prueba los límites de hasta dónde puede llegar un estado de la Unión en la aplicación de leyes migratorias. Sus detractores no se equivocan al calificar esta medida como el intento estatal más drástico por controlar la inmigración desde la ley de Arizona de 2010 aquella polémica iniciativa conocida como “Muéstrame tus papeles”, la cual terminó siendo anulada por la Corte Suprema federal. La Constitución es clara: la aplicación de las leyes de inmigración es una competencia estrictamente federal, por lo que estas acciones estatales están destinadas a ser combatidas y frenadas en los tribunales.
¿Considera que esta postura radical de desafío al pacto federal sea compartida de manera unánime por el Partido Republicano?
El Grand Old Party (GOP) y particularmente los republicanos de Texas desafían cada vez más la autoridad de Washington en la frontera. Su argumento central es alegar que el gobierno federal no hace lo suficiente para controlar las 1,950 millas (3,149 kilómetros) de frontera sur. Bajo esa bandera, desde agosto de 2022 Texas envío en autobuses a más de 65,000 migrantes hacia ciudades gobernadas por demócratas, además de la instalación de alambre de púas y boyas en los márgenes del Río Bravo; tácticas sumamente peligrosas que ya provocaron que muchos solicitantes de asilo sufran heridas graves.
Factor binacional y el horizonte hacia 2030
Desde su posición en Washington, ¿cómo evalúa la disposición de la Casa Blanca y las negociaciones bilaterales para construir una alternativa humanitaria, considerando el éxodo que vive la región?
El diálogo es indispensable, pero debe ser honesto. Recuerdo cuando el presidente Trump me invitó a una junta en la Casa Blanca junto a un grupo de unos 20 legisladores demócratas y republicanos para intentar destrabar el tema de los dreamers. El problema de fondo fue que los republicanos pedían a cambio el respaldo financiero total para la construcción del muro fronterizo. Yo fui muy claro: honestamente, no pretendo ver otro Muro de Berlín dividiendo nuestra frontera sur. Por otro lado, la actual presidenta de México conoce perfectamente la dimensión del tránsito migratorio que compartimos. A este fenómeno ya no solo lo integra la migración tradicional mexicana, sino el lamentable éxodo que desde hace tres lustros golpea a los países del Triángulo Norte Honduras, El Salvador y Guatemala, naciones que fueron severamente abatidas por desastres naturales y una enorme violencia estructural. Mi gran aspiración sigue siendo consolidar la Primera Interparlamentaria del Migrante para abordar esto como una corresponsabilidad regional.
Para concluir, ¿representar el voto hispano es un factor de peso definitivo en las próximas elecciones presidenciales?
Sin la menor duda. El crecimiento demográfico de nuestra comunidad es imparable y su impacto político será definitivo. Para el año 2030, la fuerza latina representará de manera directa 50 de los 538 votos del Colegio Electoral. Esa masa crítica de votantes será la que termine por inclinar la balanza en la política estadounidense, definiendo el rumbo de la nación, la continuidad de los proyectos o las nuevas alternancias en la Casa Blanca. La comunidad hispana ya no es el futuro de Estados Unidos; es el presente.
Un Laberinto migratorio
¿Qué resultados arrojaría la aprobación de una reforma migratoria flexible y existen condiciones reales para lograr una legislación de esta magnitud en el Congreso actual?
Bueno, de lograrse, sería la primera vez desde 1986 cuando los demócratas y el presidente Ronald Reagan alcanzaron aquel histórico acuerdo que Estados Unidos concreta una reforma de migración integral. Sin embargo, el panorama es sumamente complejo. Junto con el aborto y la regulación de armas, la migración es uno de los temas más difíciles que polariza en la agenda estadounidense. Aunque existen algunos republicanos dispuestos a negociar, la realidad es que en el Senado se requieren estrictamente 64 votos para empujar un cambio de este calibre. Con la actual configuración del Capitolio, alcanzar esa cifra es un desafío enorme. El discurso se radicaliza constantemente, lo que vuelve el consenso una meta triste y sumamente difícil de alcanzar.
¿Por qué se mantiene congelada la legislación de una reforma migratoria integral durante las últimas dos décadas?
Precisamente por la matemática legislativa del Senado. Se necesitan esos 64 votos y podemos contar con el respaldo de uno o dos republicanos moderados, pero el gran problema actual es la resistencia del ala dura en el Capitolio.
Para mí, como hijo de padres mexicanos originarios de Tamaulipas, la reforma migratoria no es solo política, es una prioridad de vida. Necesitamos una vía legal que no solo proteja a los dreamers, sino que ofrezca certidumbre a los 11 o 12 millones de indocumentados que ya radican y trabajan aquí. Además, en Estados Unidos se requiere urgentemente un programa robusto de trabajadores temporales. Eso facilitaría que personas de México y otras regiones vengan a laborar de manera legal y ordenada, cubriendo vacantes que, francamente, muchos ciudadanos estadounidenses no quieren realizar.

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/CR

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