Jaime Arturo Ruiz | @
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- Tras una fase de crecimiento acelerado, la electromovilidad en México se encamina en 2026 hacia un periodo de consolidación.
- Los vehículos eléctricos (VE) comienzan a dejar atrás su carácter aspiracional para integrarse de forma más cotidiana en flotas corporativas, servicios de movilidad y usos urbanos, en un entorno donde la infraestructura, la regulación y la inversión adquieren un peso estratégico.
En este contexto, VEMO se posiciona como uno de los actores clave en la transición hacia la movilidad limpia en México y América Latina. La cleantech mexicana proyecta invertir más de 1,500 millones de dólares en los próximos cinco años con el objetivo de acelerar el despliegue de infraestructura, ampliar su operación regional y fortalecer un ecosistema de electromovilidad escalable y rentable.
> “De cara al cierre de la década, el reto ya no es únicamente expandir el mercado, sino hacerlo con visión de largo plazo. El objetivo es consolidar un desarrollo constante, rentable y escalable para toda la región, donde la planeación, la regulación y la inversión jugarán un papel decisivo”, explica Constantino Rodríguez, Head Comercial de VEMO.
Metas a 2030: escala, infraestructura y flota eléctrica
Bajo esta estrategia, la compañía prevé desplegar cerca de 23 mil conectores dentro de su red de recarga pública y privada, VEMO Charging Network (VCN), así como incorporar alrededor de 55 mil vehículos eléctricos a su flota hacia 2030. Estas cifras reflejan un cambio de enfoque: pasar del crecimiento inicial a una operación de gran escala, capaz de sostener la demanda futura del mercado.
El respaldo financiero ha sido un elemento central para avanzar en esta ruta. VEMO cuenta con el apoyo de inversionistas como Vision Ridge Partners, Riverstone Holdings, Orion Infrastructure Capital, BEEL Infrastructure Partners, PROMECAP, Covalto y Kapital, con quienes ha levantado más de 500 millones de dólares. En septiembre de 2025, además, anunció un compromiso de inversión por 250 millones de dólares, liderado por Vision Ridge Partners, destinado a acelerar el despliegue de infraestructura y la expansión operativa.
Infraestructura de recarga: el eje de la consolidación
El desempeño del mercado durante 2025 anticipó este momento de madurez. De acuerdo con la Electro Movilidad Asociación, las ventas de vehículos eléctricos e híbridos conectables crecieron 38.5% anual al cierre de ese año, mientras que la red de recarga nacional alcanzó 56,726 posiciones, un incremento de 26% respecto al periodo previo. Estas cifras evidencian un aumento sostenido en la confianza de usuarios, empresas e inversionistas.
> “Desde la operación en campo, VEMO ha sido testigo directo de la relevancia que tiene la infraestructura de recarga dentro del ecosistema de movilidad limpia. El crecimiento del parque vehicular debe ir en sintonía con la disponibilidad de cargadores; por ello, es primordial el desarrollo de electrolineras diseñadas para atender una demanda creciente y más diversa”, señala Rodríguez.
En 2025, la empresa marcó un hito al poner en marcha su hub de recarga público más grande en México, equipado con 102 conectores y una capacidad instalada de 6.2 MW, estableciendo un nuevo referente para la infraestructura de recarga urbana. Actualmente, VEMO Charging Network supera los 1,400 conectores distribuidos en 18 estados y procesa más de 85 mil sesiones de recarga al mes, consolidándose como la red de recarga pública más robusta y confiable del país.
Impacto operativo y ambiental
Más allá de la infraestructura, la operación diaria comienza a reflejar el impacto tangible de la electromovilidad. A la fecha, VEMO ha recorrido más de 235 millones de kilómetros eléctricos y facilitado más de 25 millones de viajes en aplicaciones de movilidad. En términos ambientales, esto se traduce en la mitigación de más de 40 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), un impacto comparable al carbono capturado por aproximadamente 1.9 millones de árboles.
De la adopción a la normalización
De cara a 2026, el desafío para la electromovilidad en México es avanzar de la adopción a la normalización. La consolidación del mercado dependerá de una coordinación efectiva entre infraestructura de recarga, financiamiento, regulación y, sobre todo, la confianza de los usuarios. En ese proceso, contar con conocimiento técnico, capacidad operativa y una visión de largo plazo será determinante para que la transición eléctrica mantenga el impulso y se convierta en una pieza estructural del sistema de movilidad del país.
Con inversiones de gran escala y una estrategia orientada a la madurez del mercado, VEMO apuesta a que 2026 marque el inicio de una nueva etapa: aquella en la que la electromovilidad deja de ser promesa y comienza a operar como norma.