México vive un momento decisivo. No se trata únicamente de la continuidad de un proyecto político, sino de la consolidación de una visión de país que ha puesto en el centro a la gente, a los olvidados de siempre, a los barrios, colonias y comunidades que durante décadas fueron marginadas de las decisiones nacionales. El comunicado emitido el día de ayer por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México no es un trámite político más, es una señal clara de unidad, responsabilidad histórica y compromiso con el pueblo de México rumbo a 2027.
La alianza que hoy refrenda su unidad no surge de la improvisación ni del cálculo coyuntural. Tiene raíces profundas en las luchas sociales, en la exigencia de justicia, democracia y bienestar que millones de mexicanas y mexicanos expresaron en las urnas desde 2018 y ratificaron de manera contundente en 2024. La Cuarta Transformación no es un eslogan, es un proceso vivo que ha cambiado la forma de gobernar y de entender el poder público, poniéndolo al servicio del pueblo.
Desde Tepito, un barrio emblemático de resistencia, trabajo y dignidad, sabemos bien lo que significa la unidad. La unidad no es uniformidad ni silencio; es la capacidad de caminar juntas y juntos respetando nuestras diferencias, con un objetivo común, que nadie se quede atrás. Refrendar la coalición es refrendar la estabilidad política, la gobernabilidad democrática y la continuidad de un proyecto que ha dado resultados tangibles en materia de bienestar social.
Hoy México tiene una Presidenta legítima, democrática y con un respaldo histórico en las urnas, el comunicado es claro al ratificar el apoyo total a la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer Presidenta de nuestro país, cuya responsabilidad es enorme y cuyo liderazgo será clave para profundizar la transformación. Anteponer el interés de México por encima de cualquier interés partidista no es una frase retórica; es una obligación ética y política en tiempos donde el país requiere serenidad, unidad y visión de futuro.
La unidad nacional que hoy se convoca no excluye a nadie. Al contrario, invita a todas y todos los actores políticos, sociales y económicos a sumarse a un proyecto de nación que ha demostrado que el combate a la pobreza, el fortalecimiento del Estado de Bienestar y la recuperación de la soberanía son posibles cuando hay voluntad política. Las diferencias existen y son legítimas, pero no pueden estar por encima del bienestar colectivo ni convertirse en obstáculos para el desarrollo del país.
Como representante popular y como mujer de barrio, estoy convencida de que la fortaleza de México está en su gente. En los comerciantes, en las madres trabajadoras, en las juventudes, en quienes todos los días sacan adelante a este país desde abajo. La transformación seguirá avanzando si se sostiene sobre la base de la unidad, la organización y la participación consciente del pueblo.
La unidad que hoy se refrenda también es una respuesta firme frente a quienes apuestan por la división, el miedo o la desinformación. México no puede ni debe retroceder a los tiempos en los que unos cuantos decidían por la mayoría, ni a un modelo que normalizó la desigualdad y la exclusión. La alianza entre Morena, PT y PVEM representa una plataforma para seguir construyendo un país donde los derechos no sean privilegios y donde el Estado asuma plenamente su responsabilidad social. Defender la transformación es, en el fondo, defender la dignidad del pueblo y la soberanía de la nación.
Rumbo a 2027, el mensaje es claro: hay proyecto, hay liderazgo y hay unidad. La historia nos está mirando, y la responsabilidad es estar a la altura. Desde Tepito y para todo México, seguiremos trabajando para que la transformación no solo continúe, sino se profundice, con justicia social, democracia y dignidad para todas y todos.
María Rosete