El continente africano atraviesa una transformación geológica sin precedentes. Expertos confirmaron que una fractura tectónica en el Rift de África Oriental avanza lentamente y, con el paso de millones de años, abrirá paso a una nueva cuenca oceánica entre las placas Nubia y Somalí.
La separación de estas placas, que se desplazan en direcciones opuestas a razón de milímetros por año, está generando grietas, actividad volcánica y sismos en países como Etiopía, Kenia y Tanzania. Este fenómeno, aunque imperceptible en la vida cotidiana, representa un cambio irreversible en la configuración del continente.
El proceso comenzó hace aproximadamente 30 millones de años y se ha intensificado en las últimas décadas. En 2018, una grieta de varios kilómetros apareció en Kenia, lo que despertó el interés de la comunidad científica y confirmó que África se está dividiendo en dos bloques: la placa Nubia, que comprende la mayor parte del continente, y la placa Somalí, ubicada hacia el este.
La fractura se extiende desde el Mar Rojo hasta el sudeste africano, marcando el inicio de un futuro océano que transformará el mapa mundial. Aunque el desenlace tardará millones de años, los efectos ya son visibles en la superficie terrestre, con brotes de magma y fallas que modifican el paisaje.