Claudia Bolaños
El presidente Andrés Manuel López Obrador consideró que “la autorización para la construcción de un muro” entre México y Estados Unidos es “un retroceso, porque eso no resuelve el problema”.
Subrayó que construir un muro en la frontera de Texas y México es todavía “una propuesta”, y que es un acto de politiquería ante la contienda electoral del próximo año en Estados Unidos.
López Obrador mencionó que “el remedio” contra la migración es apoyar con programas para el Bienestar, impulsar actividades productivas y apoyar a los jóvenes de países de Centroamérica y el Caribe.
Dijo entender las fuertes presiones de los grupos políticos de extrema derecha en Estados Unidos, sobre todo de quienes quieren aprovechar el fenómeno migratorio y el consumo de drogas con propósitos electorales, “hay mucha politiquería cuando se acercan las elecciones”.
En su conferencia mañanera agregó que un sector del Partido Republicano, sobre todo legisladores, “están en una actitud de mucha intolerancia, muy insensatos, poco responsables” y presionan.
Incluso, dijo, fueron capaces de destituir al presidente de la Cámara de Representantes, que era de su propio partido, pues “lo sintieron conciliador. Estos quieren la confrontación”.
En su conferencia mañanera consideró que estos legisladores “extremistas” no ayudan a Estados Unidos.
La destitución del presidente de la Cámara de Representantes se dio porque estos legisladores “querían que se parara el Gobierno de Estados Unidos, provocar una crisis”.
Añadió que "esta situación afecta al pueblo estadounidense y posiblemente a nosotros y a otros pueblos, “nada más por su sectarismo, por su fanatismo, además, por sus ambiciones politiqueras”.
Aseguró que este bloque de legisladores no piensa en el beneficio de los estadounidenses sino en “cómo se van a encaramar en los cargos”.
López Obrador reafirmó el apoyo de México al gobierno del presidente Joe Biden ante estas presiones de legisladores republicanos.
Imagen: Cuartoscuro