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Columnas
“Desde hace dos años, no voy a la escuela, mi jefa me apunta en la escuela para que me den la beca, pero no voy. Mi jefa lo lo hace, porque así ya no me da para nada de lo que yo quiero, porque dice que yo ya tengo mi lana, pero pues tampoco me alcanza y tengo que trabajar limpiando vidrios de coches o vendiendo cacahuates, cuando apenas me dan lo de la beca me alcanza para irme a comprar unos paquetes y bueno triplico mi lanita, pero no siempre tengo para volver a comprar la merca, entonces lavo los parabrisas de los coches”.
Estas son palabras del “Peter Pan”, un adolescente de 13 años (que por tamaño parece de 10 por eso el apodo) que debería estar cursando el 2º. de secundaria, pero que no va porque “no nació para la escuela”, pero al seguir platicando con él, explica que su papá los abandonó y no hay lana que alcance en su casa para que él esté en la escuela, porque tiene 3 hermanos más.
Pero repite, “yo cobro lo que me dan y como dice mi jefa, regalado no lo podemos despreciar”.
Las becas a las que tanto le ha apostado el gobierno federal, desde el sexenio pasado, y de las cuales, el Secretario de Educación, Mario Delgado, informó el día lunes, hay 5.6 millones de nuevos becarios en lo que corresponde a la Beca Universal Rita Cetina de Educación Básica, 1.4 millones en las Becas para el Bienestar Benito Juárez de Media Superior, y 147 mil en la de Jóvenes Escribiendo el futuro de educación Superior, parece que todavía no han sido suficiente para evitar o reducir el abandono escolar, porque ¿Cuántos Peter Pan hay en las calles de México?.
Y es que, según datos oficiales,en Educación primaria en el ciclo escolar 2022-2023, la tasa de abandono fue del 0.3%, en educación secundaria, durante el mismo periodo, la tasa de abandono fue del 2.7% y en educación media superior, la tasa de abandono aumentó al 11.2% en el ciclo escolar 2022-2023, incrementándose un 9.8% en comparación con el ciclo anterior.
Estas cifras reflejan una tendencia preocupante en los niveles superiores de educación, especialmente en la educación media superior, donde la deserción escolar es más pronunciada.
Y es que, si bien, las becas proporcionan un alivio económico y pueden ser un incentivo para continuar con los estudios, especialmente en niveles básicos, su efectividad varía según el contexto geográfico, psicosocial, económico, emocional y motivacional y recursos tanto de movilidad como tecnológico de cada estudiante.
En México se están haciendo grandes esfuerzos económicos, apoyando a las familias, apoyando a las mujeres, a los jóvenes, integrando diferentes programas en las escuelas para lograr el bienestar de las y los estudiantes, para lograr lo que, organismos internacionales como la ONU, UNICEF, OCDE, Banco Mundial, recomiendan, una estrategia integral, ya que señalan que las becas son una herramienta importante, pero no son la respuesta total para acabar con este problema que está presente en todos los países del mundo.
Y es que ningún país tiene cero deserción escolar, aunque algunos como Finlandia, Noruega, Japón y los Países Bajos, han logrado tasas muy bajas gracias a políticas que integran lo académico, la salud física y mental, la participación de los padres, la vinculación entre educación y empleo y deorientación vocacional desde edades tempranas, todavía padecen este problema.
Aplausos, por las medidas que los gobiernos federal y estatales se tomen para que las niñas, niños, adolescentes y jóvenes continuen en las escuelas, pero todavía como sociedad, como familias, como padres y madres de familia, nos falta hacer más, porque somos nosotros los que debemos también entender que "Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad", y si nunca les damos la oportunidad de acceder o quedarse en el sistema educativo, que será de ellos, qué será de todos, qué sera de Peter Pan.
Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública