Representantes del chavismo y de la oposición venezolana concluyeron este miércoles el primer ciclo de negociaciones impulsado por Estados Unidos, tras una semana de reuniones a puerta cerrada en el hotel Gran Meliá Caracas. El proceso abordó las consecuencias de los terremotos del pasado 24 de junio y la reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral, señalados de favorecer al gobierno.
La delegación opositora, encabezada por la exdiputada Dinorah Figuera, sostuvo encuentros con activistas y representantes de la sociedad civil que solicitaron incluir en la agenda temas como libertad de expresión, liberación de presos políticos, mejoras salariales y pensiones. Por parte del chavismo, el jefe del Parlamento Jorge Rodríguez lideró las conversaciones acompañado de funcionarios y diputados oficialistas.
Ambas partes firmaron el 6 de agosto principios de respeto a la soberanía, negociación de buena fe, solución pacífica y constitucional, igualdad política y protección de derechos humanos. Estos compromisos forman parte del plan de tres fases diseñado por Washington para avanzar hacia elecciones democráticas en Venezuela.
El proceso se desarrolla sin la participación de los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, aunque cuenta con el respaldo de un sector parlamentario opositor que defiende la continuidad de la Asamblea Nacional elegida en 2015.
La reunión de cierre estuvo marcada por una protesta de sindicalistas en las inmediaciones del hotel, quienes exigieron la convocatoria de elecciones presidenciales este mismo año. Estados Unidos expresó satisfacción por el inicio del diálogo y reiteró que representa un paso significativo hacia una transición política.