Comercios establecidos sobre la avenida Insurgentes, en la zona centro de la Ciudad de México, cerraron sus puertas este sábado como medida preventiva ante la marcha contra la gentrificación, organizada por colectivos vecinales y sociales. La manifestación, convocada para denunciar el aumento de desalojos, la especulación inmobiliaria y la pérdida de tejido social en colonias tradicionales como Roma, Condesa y Juárez, generó un operativo de seguridad y modificaciones viales.
El cierre parcial de negocios se registró principalmente entre las estaciones Insurgentes y Álvaro Obregón del Metrobús, donde se reportó la presencia de grupos de manifestantes con pancartas, consignas y carteles que exigían políticas públicas que frenen los efectos de la gentrificación, fenómeno que —afirman— ha desplazado a residentes históricos y encarecido el acceso a vivienda.
De acuerdo con testimonios recabados en la zona, algunos locatarios optaron por no abrir para evitar posibles daños, ante la incertidumbre por el desarrollo de la protesta. Aunque no se reportaron incidentes mayores, las autoridades capitalinas desplegaron elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para vigilar el recorrido.
Los colectivos convocantes denunciaron que la transformación acelerada de barrios tradicionales en zonas de alto valor comercial y turístico ha provocado un "despojo silencioso", incentivado por plataformas digitales de renta vacacional, inversiones extranjeras y falta de regulación en materia de vivienda asequible.
Además, alertaron sobre la creciente criminalización de vecinos organizados que se oponen a estos procesos, así como el impacto ambiental y cultural que conlleva la pérdida de espacios comunitarios.
La movilización forma parte de una serie de acciones que buscan visibilizar el fenómeno de la gentrificación como un problema estructural, que requiere atención inmediata por parte del gobierno de la ciudad y de instancias federales.