Jaime Arturo Ruiz | @
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- La cocina tradicional mexicana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, no solo es un legado de sabores, técnicas y tradiciones, sino también un punto de encuentro donde la identidad se fortalece y los lazos se estrechan.
En un contexto donde la vida digital ocupa cada vez más espacio y las reuniones presenciales parecen volverse menos frecuentes —los mexicanos pasan en promedio más de cuatro horas al día conectados a internet, según datos del INEGI—, iniciativas que celebran la convivencia cara a cara cobran un valor especial.
La mesa como espacio de encuentro
La reciente edición de La Mesa de Siempre tuvo lugar en el restaurante Cascabel, en la capital del país, y puso al centro de la conversación a uno de los platillos más icónicos de la gastronomía nacional: el Chile en Nogada. Este emblema culinario, cargado de simbolismo histórico y riqueza sensorial, fue acompañado de un maridaje con cerveza Bohemia, en una experiencia que buscó recordar que el acto de compartir alimentos sigue siendo un ritual profundamente humano.
Los asistentes —grupos de amigos reconocidos por mantener viva la costumbre de reunirse alrededor de la mesa— participaron en una masterclass y una cena que exploró las posibilidades de combinar la complejidad del Chile en Nogada con los matices maltosos de la cerveza.
“La cocina mexicana es un legado vivo. El Chile en Nogada es un símbolo de nuestra identidad gastronómica y Bohemia es parte de la historia cervecera de México. Juntos, potencian sabores y emociones que invitan a disfrutar, pero, sobre todo, a compartir alrededor de la mesa”, destacó la chef Lula Martín del Campo, anfitriona del encuentro.
Tradición en movimiento
La velada no fue únicamente una celebración de la comida, sino también una reflexión sobre la importancia de mantener los vínculos sociales a través de la gastronomía. Como señaló Alexa Helena López, Jr Brand Manager de Bohemia, la esencia de la mesa no radica en lo que se sirve, sino en lo que se comparte:
> “Lo más valioso no es solo lo que está en ella, sino la posibilidad de regresar, una y otra vez, con quienes forman parte de nuestra historia y con quienes mantenemos vivas nuestras tradiciones”.
Patrimonio que trasciende fronteras
La cocina mexicana es reconocida por su capacidad de entrelazar raíces prehispánicas con aportaciones coloniales y contemporáneas. En cada platillo se narra una historia de territorio, de temporada, de comunidad. El Chile en Nogada, por ejemplo, no solo es un deleite al paladar: es también un recordatorio de la creatividad culinaria y del carácter festivo que definen a la gastronomía nacional.
En tiempos de cambios acelerados y de hiperconexión digital, experiencias como La Mesa de Siempre subrayan que la comida sigue siendo un lenguaje universal de encuentro. La mesa mexicana —con sus aromas, texturas y colores— continúa siendo un espacio de identidad, memoria y celebración que trasciende generaciones.