Claudia Bolaños
Las empresas relacionadas con el empresario José Ramón Abraham Matuk enfrentan crecientes cuestionamientos en torno a sus operaciones financieras, luego de que decenas de autobuses permanecen retenidos en el puerto de Lázaro Cárdenas donde fueron decomisados por irregularidades en sus pagos.
Ahora surgen nuevas investigaciones sobre algunas de sus actividades comerciales.
El grupo empresarial, que mantiene presencia en sectores como la venta de vehículos de lujo, agencias automotrices, blindaje vehicular e importación de autobuses, ha sido objeto de atención por lo que consideran un acelerado crecimiento que podría estar acompañado de conflictos financieros y operativos.
De acuerdo con fuentes del sector, detrás de la retención de los autobuses es una deuda de gran magnitud, unos 300 millones de pesos a la empresa MG, que impidió concretar la operación comercial y liberar las unidades, situación que habría generado pérdidas económicas importantes y afectaciones, al estar a la intemperie, en la entrega de vehículos previamente comprometidos.
Las dudas se intensificaron tras un operativo reciente en la CDMX en el que fueron localizadas camionetas con modificaciones de blindaje artesanal similares a los denominados “monstruos”, vehículos que en diversas regiones del país han sido asociados con actividades de grupos criminales.
Aunque no existe una determinación oficial sobre el destino o uso de estas unidades, el hallazgo abrió nuevas líneas de investigación para determinar quién solicitó las modificaciones, quién financió los trabajos y cuál sería el propósito final de los vehículos.
El caso ha llamado particularmente la atención debido a que una de las principales actividades del grupo empresarial está relacionada con el blindaje vehicular, una industria que suele estar sujeta a estrictos controles y revisiones por la naturaleza de los servicios que ofrece.
Y sus servicios fueron contratados por el gobierno de Felipe Calderon, especificanente con Genaro García Luna y
Luis Cárdenas Palomino, y cuyo nombre aparece en organigramas elaborados por la Unidad de Inteligencia Financiera, como parte de la red de operaciones atribuidas al ex “superpolicía”, hoy preso en Estados Unidos por sus nexos con el crimen organizando.
Otro de los señalamientos es la expansión acelerada de las empresas hacia distintos mercados, los autobuses retenidos, las investigaciones sobre vehículos blindados y operaciones de alto valor económico que continúan bajo investigación.