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De película, incertidumbre laboral en Cineteca Nacional

De película, incertidumbre laboral en Cineteca Nacional

Nación lunes 14 de diciembre de 2020 - 01:28

Por José Juan de Ávila

El eslogan actual en la Cineteca Nacional en tiempos de la pandemia por covid-19 es “#Somos más que un cine”. Y quizás nadie mejor que sus trabajadores por honorarios sabe qué significa esta frase, pues esos empleados enfrentan la incertidumbre de si van a volver a ser contratados, amagos de reducción de pagos y cartas de renuncias anticipadas que les exigen desde 2019 las autoridades de la institución dependiente de la Secretaría de Cultura.

Testimonios y documentos recabados por ContraRéplica con trabajadores afectados —que solicitaron el anonimato por temor a represalias, pues aducen acoso laboral y amenazas por parte de algunos jefes y, en particular, de la dirección de Administración y Finanzas, que encabeza Vicente Fernando Cázares Avilés, y de la subdirección de Recursos Humanos, a cargo de Jorge Vanegas Campuzano— dan cuenta de los problemas laborales de película en Cineteca, pero de película de Ken Loach, de Fernando León de Aranoa o de Stéphane Brizé.

Desde el 23 de noviembre, se requirió a los trabajadores, vía wattsapp, verbal y por correos electrónicos que pasaran a Recursos Humanos a firmar modificaciones a sus contratos, que implicaban la reducción de su pago de diciembre, con amenazas de que si no firmaban no se les pagaría el mes y, además, no se les recontrataría para el 2021, según relataron por separado varios prestadores de servicios profesionales consultados luego de que se filtró a la prensa un comunicado en el que reportaban anomalías y que obligó a la dependencia federal a emitir un día después un boletín en el que garantizaba pagos completos del mes.

La medida iba a afectar a unos 200 empleados por honorarios de la institución, dos terceras partes de la plantilla laboral, de acuerdo con su versión.
Para el viernes pasado —según confirmaron estos y otros empleados—, tras difundirse en medios el amago de recorte del pago, ya se les solicitó —y entregaron— el recibo de honorarios correspondiente a diciembre como se pactó desde años anteriores, sin reducción.
Aunque la dependencia ha negado que existiera ese requerimiento de modificar contratos para reducir el pago, trabajadores proporcionaron copias de documentos en ese sentido:

“...Por el cierre de las instalaciones que se llevó a cabo en cumplimiento al 'Acuerdo por el que se establecen las medidas preventivas que se deberán implementar para la mitigación y control de los riesgos para la salud que implica la enfermedad por el virus SARS-Cov2 (Covid-19), publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 24 de marzo de 2020; en relación con la suspensión temporal de las actividades laborales que involucran la movilización y concentración de personas en todos los sectores de la sociedad, instruida por la Secretaría de Salud el 25 de marzo de 2020, es necesario reducir el monto total del contrato en un 8.33% (ocho punto treinta y tres por ciento), por lo que es necesario modificar la Cláusula Segunda de 'El Contrato'. De conformidad con lo anteriormente expuesto, las partes acuerdan en celebrar el presente convenio...”, señala el documento que Recursos Humanos presentó a los trabajadores por honorarios para modificar sus contratos.

Tras declararse la pandemia el 11 de marzo de 2020, Cineteca tuvo que acatar la orden federal de cierre de instalaciones de abril a agosto y el trabajo se realizó vía home office.

Igual de grave es —consideran los afectados— que la Cineteca esté imponiendo renuncias anticipadas desde 2019, ya en el gobierno de izquierda de Andrés Manuel López Obrador, cuya coalición encabezada por Morena y el PT en el Congreso de la Unión ha promovido iniciativas, y aprobado algunas, para proteger a trabajadores de abusos de empresas y del neoliberalismo.
“Ciudad de México, a 31 de diciembre de 2019. Doctor Alejandro Pelayo Rangel, director general del Fideicomiso para la Cineteca Nacional. Presente. Por medio del presente y por así convenir a mis intereses, con esta fecha presento a usted mi renuncia voluntaria al puesto que venía desempeñando en este fideicomiso, manifestando que siempre y hasta la fecha se me cubrieron todas y cada una de las prestaciones que conforme a derecho me correspondieron derivadas de mi contrato, por lo que otorgo a esta institución el más amplio finiquito que en derecho proceda, no reservándome acción o derecho alguno que ejercitar en contra de este organismo ni de quien o quienes a su derecho represente; asimismo, manifiesto que jamás sufrí enfermedad o riesgo de trabajo alguno, por lo que al respecto tampoco me reservo acción alguna en contra de esta institución”, indica el documento que se les ha hecho firmar junto con sus contratos desde febrero de 2019, a trabajadores por honorarios, que llevan laborando bajo ese régimen en la Cineteca al menos desde la anterior administración de Pelayo en el gobierno priista de Enrique Peña Nieto.

El requerimiento de renuncias anticipadas a los trabajadores —severamente cuestionado por el gobierno de López Obrador, su secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján, y legisladores de la cuarta transformación en el Congreso federal— contraviene la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Federal del Trabajo, que establecen que los derechos de los trabajadores, de entrada, son irrenunciables.
A ello se suman demandas que han presentado contra Cineteca prestadores de servicios profesionales a quienes no se les han renovado contratos, con el argumento de sus jefes de que se cierra la plaza por recorte presupuestal, como fue el caso del restaurador de sonido Lenin Rojo, aunque el puesto que él ocupaba se cubrió de inmediato, según relató éste.

La situación de los empleados en Cineteca se contextualizan dentro de la situación nacional en dependencias como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y la misma Secretaría de Cultura federal, donde sus colegas mantienen protestas por falta de pagos e incertidumbre laboral.

A través de la subdirección de Difusión, se solicitó una entrevista con el director Alejandro Pelayo, a quien los trabajadores reprochan desdeñar peticiones de diálogo e información transparente y oficial sobre la situación, financiera y laboral de la Cineteca Nacional.

Sin embargo, la respuesta primero fue que se iba a emitir un comunicado; después, que el funcionario público accedía a la entrevista a condición de que se le hicieran llegar las preguntas por escrito para responderlas por escrito. Pero, al final, Pelayo evadió dar la cara.

La subdirección de Difusión respondió que la entrevista presencial no era posible porque Pelayo no iba a Cineteca; sin embargo, el director ha sido visto a lo largo de la semana en cafés, estacionamiento y oficinas de la institución e incluso el mediodía del miércoles 19 se reunió con personal del Laboratorio de Restauración Digital, al que, entre otras cosas, dijo que para 2021 sólo se contrataría a personal de honorarios por proyecto, según asistentes.

Difusión después argumentó que Pelayo no respondía a las preguntas por escrito porque estaban enfocadas a temas “que se están ahora discutiendo con la Secretaría de Cultura relacionadas con el presupuesto para el próximo año”. Al final, dijo que el director sí respondería pero necesitaba tiempo, sin precisar cuánto tiempo.

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JG/CR

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