Barack Obama no podía romper la tradición egocéntrica de construir una biblioteca o museo con su nombre y muchos de sus recuerdos, el jueves pasado, después de 10 años, comenzó a operar el Centro Presidencial Obama en la ciudad de Chicago.
Los expresidentes: Bill Clinton, George Bush, Ronald Reagan han construido su propio museo/biblioteca que narra en parte su vida y su mandato. Es incluso una práctica regulada por una ley aprobada por el Congreso en 1955.
Incluso el mismo Trump ha dicho que quiere construir el suyo en Miami, Florida.
El Centro Obama que costó 850 millones de dólares, presupuesto muy elevado para un lugar que pretende ser un espacio de memoria, pero también un espacio comunitario. Es "un refugio de esperanza" explica el sitio web de la Fundación Obama.
De hecho, la palabra "Hope" (esperanza) está escrita en letras grandes en la entrada del centro.
La institución se extiende a lo largo de casi ocho hectáreas en el terreno que albergó la Exposición Universal de 1893. Ahí se encuentra una sucursal de la Biblioteca Pública de Chicago, un parque muy grande, canchas de baloncesto, un auditorio y sobre todo la pieza central: el museo dedicado a la vida y obra de Barack Obama.
El edificio es una torre de granito gris de 69 metros de altura a la que algunos ya apodan "el Obamalisco" y que otros comparan con las naves de la saga Star Wars.
Y no podía faltar la crítica del presidente Trump quien muy a su estilo confrontativo lo llamó un bausero.
Los visitantes pueden descubrir o redescubrir archivos escritos, fotos, videos e incluso regalos que recibió el expresidente durante su mandato. También pueden ver una reproducción del Despacho Oval de la época de Barack Obama en la Casa Blanca antes de que Donald Trump le agregara su llamativa decoración dorada tan criticada.
La forma final de esta construcción ha desatado todo tipo de comentarios no sólo de los ciudadanos sino hasta de los mismos medios de comunicación; el New York Times, por ejemplo, considera que es fría y disuasiva, el Washington Post habla de una "brecha temporal", The Guardian la compara con "una amenazante prisión de ciencia ficción".
El mismo Barack Obama ha salido en defensa al señalar que…” este centro es un espacio para todos”, sin embargo, desde el anuncio de este proyecto los precios de los inmuebles en el barrio se incrementaron de forma importante (38 por ciento) y la construcción de viviendas de lujo se ha acelerado.
Lo cierto es que por más que digan los políticos lo que más añora es su permanencia, no ser olvidados.
Por cierto, la entrada al museo de Obama cuesta nada menos que 30 dólares.
@ncar7