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Columnas
“No voy a la escuela porque todos van a ver que me escurre la sangre y me da mucha pena”, “cuando me paré de mi silla de la escuela, mis compañeros solo se me quedaban viendo, unos con asco y otros riéndose, entré al baño y me dí cuenta que me había manchado mi falda, me sentí muy mal, apenada, ya no salí del baño hasta que todos se habían ido y la señora del aseo me prestó una cobija para enredarmela como si fuera una falda más y nadie viera que me había pasado, los siguientes días ya no fuÍ, hasta que acabó completamente mi menstruación”.
Historias como esta, que constituyen una forma de discriminación y violencia que impacta negativamente en cómo se ven estas niñas, adolescentes o jóvenes, se repiten a lo largo y ancho de todo el país, por eso y para evitar que las adolescentes dejen de ir a la escuela por estar viviendo su periodo menstrual, en noviembre del año pasado el Congreso mexiquense aprobó por unanimidad que el Estado suministre productos de gestión menstrual para niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes y lograr lo que como sociedad siempre hemos deseado y “NI UNA MENOS EN LA ESCUELAS”.
Entre los argumentos que priorizaron en esta iniciativa se encuentra que de no atender la menstruación se restringen los derechos de las mujeres, como el de igualdad y participación social y política. Así que, tratando de prevenir y erradicar la discriminación, la desigualdad y la violencia contra las niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes, se logró esta aprobación.
Esto hace de esta iniciativa, una de las más importantes en pro de los derechos de las mujeres más importantes en el Estado de México, ya que se ha detectado que aproximadamente el 30 por ciento de las estudiantes deja de ir a la escuela cuando se encuentra en su periodo de menstruación por miedo a mancharse, por dolores, por incomodidad o por no contar con productos sanitarios
Situaciones que además de ocasionar que se vayan retrasando en su aprendizaje, y ocasionar muchas veces hasta el abandono escolar, les ocasiona graves problemas emocionales, impactando principalmente en su autoestima y autoconfianza.
Al aprobar esta iniciativa, se obliga a la Secretaría de Educación a diseñar y coordinar programas, políticas y acciones mediante las cuales se priorice el interés superior de niñas, niños y adolescentes, la igualdad de género y la gestión menstrual.
En respuesta a esta obligación, y cumpliendo con en cumplimiento con el artículo 88 de la Ley de Educación estatal, que establece que el gobierno proporcionará el suministro efectivo, gratuito e irrestricto de productos para la gestión menstrual de acuerdo con la suficiencia presupuestal disponible, la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Estado de México destinará un presupuesto de 20 millones de pesos para distribuir productos de higiene menstrual en escuelas públicas de educación básica y media superior, lo cual garantiza además del derecho a la educación, el derecho a la salud que tienen las niñas, adolescentes y jóvenes.
En un primer momento, han planteado que se dará prioridad a las niñas y adolescentes que se encuentren en zonas de alta marginación, las cuales se integrarán en un padrón de beneficiarias que permitan transparentar este programa que sin duda alguna es muestra de la disposición política que existe para hacer realidad la frase “NI UNA MENOS EN LA ESCUELA”, por falta de productos sanitarios, por lo que, hoy la Secretaria de Educación del Estado de Méxco, se ha sacado a pulso un buen 10.
ROSALIA ZEFERINO SALGADO
Dra. En Educación y Asesora
en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública