En la última década, las redes sociales en México han sido escenario frecuente de videos que exhiben comportamientos clasistas, racistas, prepotentes o violentos protagonizados por personas que, tras ser grabadas, son apodadas como “ladys” o “lords”. Estas grabaciones, en su mayoría captadas de forma espontánea, rápidamente se viralizan y generan amplios debates entre usuarios de diversas plataformas digitales.
Lo que comienza como un breve video de pocos segundos, se transforma en una conversación colectiva que alcanza a miles de personas, convirtiéndose en un fenómeno social que, si bien suele generar burlas y memes, también refleja profundas tensiones en la estructura social mexicana. ¿Qué hay detrás de esta tendencia? ¿Por qué situaciones de abuso o violencia se convierten en motivo de entretenimiento masivo?
Aunque muchos de estos episodios se asumen como anécdotas graciosas, lo cierto es que cada cierto tiempo surgen nuevos casos que visibilizan la desigualdad y los valores negativos que aún persisten en el país.
Para comprender el origen del término es necesario remontarse al año 2011, cuando dos mujeres fueron detenidas en Polanco en estado de ebriedad. Durante el altercado, ambas agredieron verbalmente a los policías e intentaron golpearlos. La reacción de la opinión pública fue inmediata y las bautizaron como “ladies Polanco”. Su comportamiento, captado en video, rápidamente se viralizó en internet.
Desde entonces, el fenómeno ha ido en aumento. Uno de los casos más representativos fue el de “Lady Profeco”, hija de un alto funcionario que se negó a esperar su turno en un restaurante y amenazó al personal con la famosa frase: “no sabes con quién estás hablando”, expresión que se convirtió en un sello distintivo de varios de estos casos.
Pese a la aparente frivolidad con que se suelen tratar estos episodios, la mayoría de ellos genera indignación colectiva. En palabras de Mariluz Garay, profesora de Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México, “Para triunfar con ese apodo en México son necesarias dos cosas: creerse por encima de la ley y que haya una cámara de video”. La académica señala además que “el nombre (lady y lord) parte de un prejuicio social o de un resentimiento de clase.
El hecho de que las llamen así es porque los asocian con personas de clase alta con mucho poder y con estos adjetivos le dan un toque irónico al suceso”. Añade que “la gente encuentra placer en ver a los ricos, que creen que pueden saltarse la ley, haciendo el ridículo”.
Estas reflexiones forman parte de los estudios que la especialista ha desarrollado en torno al comportamiento social en medios digitales, subrayando que detrás del humor, existe un profundo mensaje sobre el tipo de sociedad que se está construyendo y tolerando.