En un clima de innovación marcado por las herramientas generativas, la discusión sobre el uso responsable de la inteligencia artificial (IA) cobró protagonismo durante la cumbre de Davos. De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), la carrera por el desarrollo y adopción de la IA define la competencia tecnológica global de la década.
Tras convertirse en una tecnología omnipresente, con impacto en ámbitos diversos como el mercado laboral y la asistencia en los motores de búsqueda, la IA recuperó una serie de discusiones clave. Hacia una iniciativa para maximizar el retorno de la inversión frente a un incremento de gasto en centros de datos, los especialistas internacionales resaltaron que el mundo aún no cuenta con un marco de regulación adecuado para esta tecnología.
Mientras Estados Unidos mantiene un porcentaje nulo en operaciones responsables de IA según el WEF, el país se encuentra en primer lugar respecto al número de iniciativas propuestas, equivalente al 78%. Bajo esta línea, Bradford Smith, presidente de Microsoft, informó que podría suscitarse una división entre el norte y el sur globales en materia de alternativas responsables.
La participación de Smith para el foro del WEF en Suiza recordó algunos retos de responsabilidad mencionados por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Datos proporcionados por el FMI indicaron que en los países considerados en vías de desarrollo, la IA afecta al 26% de los empleos, comparado al 60% en países con las economías más grandes.
Comparado con las iniciativas de gobernanza de inteligencia artificial, la responsabilidad es clave ante la falta de regulaciones y reglas del juego claras, informaron los voceros en la cumbre de Davos el 20 de enero. Si bien los esfuerzos por basar esta tecnología en energía sostenibles mantienen el foco de atención bajo Davos Azul, el uso responsable de la IA busca presentar soluciones con anticipación rumbo al cierre de la década.