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El regreso a la oficina: el mercado corporativo revive en la CDMX

El regreso a la oficina: el mercado corporativo revive en la CDMX

Columnas lunes 23 de marzo de 2026 -

Seis años después del golpe que significó la pandemia para el mundo laboral, el mercado de oficinas en la Ciudad de México empieza a mostrar una realidad mucho más clara: la oficina no desapareció. Cambió, se transformó y hoy busca reinventarse para atraer nuevamente a los trabajadores.

Durante 2018 y 2019 el mercado corporativo vivía uno de sus mejores momentos. La demanda de espacios era intensa y las empresas tomaban decisiones de expansión con relativa rapidez. Pero el 2020 alteró completamente ese panorama. La irrupción de la pandemia detuvo prácticamente toda la actividad: las compañías no sabían si necesitarían más oficinas, menos o ninguna.

La incertidumbre dominó durante varios años. El trabajo remoto parecía haber llegado para quedarse y el futuro del espacio corporativo era uno de los grandes enigmas del sector inmobiliario.
Hoy, sin embargo, el panorama es distinto.
De acuerdo con Amy Henderson Saavedra, senior vice president de la firma inmobiliaria CBRE México, el regreso a las oficinas ya es una realidad. Estudios internos de la compañía muestran que alrededor del 80% de las empresas han retomado la presencialidad al menos cuatro días a la semana.

No se trata de un regreso idéntico al pasado. El modelo híbrido o flexible se consolidó como parte de la nueva cultura laboral. Pero lo que también quedó claro es que las organizaciones siguen necesitando espacios físicos para colaborar, construir equipos y fortalecer la cultura corporativa.
La interacción cara a cara sigue siendo un activo difícil de sustituir.

La nueva oficina

El cambio más evidente es que la oficina ahora debe competir con la comodidad del hogar. Por eso los edificios corporativos comenzaron a transformarse.
Los desarrollos de mayor calidad incorporan ahora lo que en el sector se conoce como amenities: gimnasios, espacios para comer, áreas comunes, zonas de trabajo colaborativo o servicios comerciales en planta baja.
La lógica es simple. Si las empresas quieren que sus colaboradores regresen, el espacio debe ofrecer algo más que escritorios.
Esta evolución ha provocado también una fuerte segmentación en el mercado.
Los corredores corporativos más consolidados —Polanco, Reforma y Lomas— concentran hoy la mayor demanda. En esas zonas la disponibilidad de espacios es reducida, particularmente para empresas grandes que buscan pisos completos o áreas contiguas.
La historia es distinta en otros corredores.
Santa Fe, por ejemplo, sigue enfrentando uno de sus retos históricos: la conectividad. Aunque hoy cuenta con una mezcla urbana más completa de vivienda, comercio y oficinas, los problemas de acceso y movilidad continúan impactando la decisión de muchas empresas.
El resultado es una brecha clara en precios.
Mientras Lomas, Polanco y Reforma mantienen los niveles más altos del mercado, Santa Fe puede registrar rentas hasta 20% menores, en parte como estrategia de los propietarios para atraer inquilinos.

Por cierto
Nueva demanda, nuevos jugadores

El cambio más evidente es que la oficina ahora debe competir con la comodidad del hogar. Por eso los edificios corporativos comenzaron a transformarse.
Los desarrollos de mayor calidad incorporan ahora lo que en el sector se conoce como amenities: gimnasios, espacios para comer, áreas comunes, zonas de trabajo colaborativo o servicios comerciales en planta baja.
La lógica es simple. Si las empresas quieren que sus colaboradores regresen, el espacio debe ofrecer algo más que escritorios.
Esta evolución ha provocado también una fuerte segmentación en el mercado.
Los corredores corporativos más consolidados —Polanco, Reforma y Lomas— concentran hoy la mayor demanda. En esas zonas la disponibilidad de espacios es reducida, particularmente para empresas grandes que buscan pisos completos o áreas contiguas.
La historia es distinta en otros corredores.
Santa Fe, por ejemplo, sigue enfrentando uno de sus retos históricos: la conectividad. Aunque hoy cuenta con una mezcla urbana más completa de vivienda, comercio y oficinas, los problemas de acceso y movilidad continúan impactando la decisión de muchas empresas.
El resultado es una brecha clara en precios.
Mientras Lomas, Polanco y Reforma mantienen los niveles más altos del mercado, Santa Fe puede registrar rentas hasta 20% menores, en parte como estrategia de los propietarios para atraer inquilinos.

Nueva demanda, nuevos jugadores

A pesar de las dudas que dominaron los años posteriores a la pandemia, el mercado corporativo no se encuentra estancado.
Por el contrario, empieza a recibir nueva demanda.
Uno de los motores más visibles proviene de los llamados centros de shared services, operaciones corporativas que dan servicio a mercados internacionales —especialmente a Estados Unidos— y que encuentran en México ventajas competitivas por talento, ubicación y costos.
Este fenómeno ha traído nuevas empresas al país y, con ellas, nuevas necesidades de espacio.
En algunos casos, compañías tecnológicas han tomado superficies superiores a los 15 mil metros cuadrados, lo que ha contribuido a absorber parte del inventario disponible.
También se observa movimiento entre empresas locales que crecen y migran hacia edificios más modernos, con mejores servicios y ubicaciones más accesibles para sus empleados.
Los sectores que más están impulsando la demanda son tecnología, servicios financieros, consultoría y farmacéuticas.
Un mercado que vuelve a construir
Paradójicamente, mientras la narrativa pública aún habla de sobreoferta de oficinas, algunos corredores empiezan a mostrar el problema contrario: falta de nuevos proyectos.
Construir un edificio corporativo puede tomar entre tres y cuatro años. Si el desarrollo no comienza hoy, el mercado podría enfrentar escasez de espacios en los corredores más demandados en el mediano plazo.
La señal más clara de esa expectativa es el regreso del pre-arrendamiento, una práctica común en ciclos de expansión inmobiliaria: empresas que reservan espacios en edificios que todavía no se han terminado de construir.
En otras palabras, el mercado empieza a anticipar el futuro.
La oficina del mañana probablemente será más flexible, más tecnológica y más enfocada en el bienestar del trabajador. Pero lo que parece cada vez más evidente es que seguirá existiendo.
Después de todo, el trabajo puede hacerse desde cualquier lugar.
Pero las empresas —y las ideas— todavía prefieren encontrarse cara a cara.

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/CR

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