Adriana Moreno Cordero
En el 2022, en México se renovarán seis gubernaturas y Morena está dispuesto a jugar con todo para adjudicárselas. Lo que es indudable, es que al iniciar el proceso de renovación de éstas, los partidos tendrán que sujetarse a todas las disposiciones, entre las cuales sobresale una que tiene que ver con la paridad de género a nivel nacional. Como se recordará, el Instituto Nacional Electoral, (INE) propuso que de las gubernaturas que están en disputa, tres deberán ser para candidatas mujeres.
Uno de los casos más interesantes será Oaxaca, donde lo más probable es que repitan los dos grandes bloques que han venido contendiendo en otros comicios: Morena y sus aliados, por un lado y en el extremo opuesto, la alianza que conformaron PRI-PAN-PRD.
Sin embargo, en la entidad oaxaqueña se da un fenómeno muy singular pues el gobernador, Alejandro Murat, llegó a esa posición bajo las siglas del PRI y luego de que se reunió con la cúpula de Morena del estado e inventó el “sushi primor”, hizo evidente que ya juega a favor del partido oficial. Y aunque siga teniendo un pie dentro del priísmo, no pierde la esperanza de que desde Palacio Nacional lo inviten para integrarse al gabinete presidencial, con eso de que ha habido tantos cambios en dicho círculo, no hay que descartar nada.
No obstante, ya son varios los nombres que se vienen manejando en el Revolucionario Institucional. Uno de ellos es el de Alejandro Aviles, coordinador de la fracción tricolor en el Congreso local, que aspira encabezar la alianza “Va por Oaxaca” del PRI, el PAN y el PRD.
Otro, es el eterno aspirante, Eviel Pérez Magaña, exsenador y exdiputado que nunca ha podido llegar y hay un nombre más: el director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, (IEEPO), Francisco Felipe Angel Villarreal, de quien se dice, tendría que dar muchas explicaciones al frente de dicho Instituto y que sin embargo, gozaría presuntamente del cobijo del Palacio de Gobierno de la capital oaxaqueña.
Pero los candidatos que realmente importan son los del partido oficial –Morena-, que en caso de obtener la victoria, gobernaría por primera vez un estado que hasta no hace mucho tiempo fue eminentemente priísta.
La decisión es que quien sea su candidato no debe ser un externo, sino alguien de casa, que deberá estar definido por el método de encuesta antes de fin de año. Con esto, es obvio, se corta de tajo la aspiración del director del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez, que ha dejado mucho que desear al frente de este Instituto.
Así, las encuestas morenistas favorecerían y se dice que por mucho, al senador Salomón Jara, que tiene otras cuestiones a su favor; es muy cercano al presidente y en este sentido, tiene a su favor la mayor parte de lo que se necesita.
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