El Gobierno de Estados Unidos autorizó de manera temporal las operaciones relacionadas con la venta, transporte, descarga e importación de diésel procedente de Rusia, incluida su entrada al mercado estadounidense, en una medida que flexibiliza parcialmente las restricciones energéticas impuestas a Moscú tras el inicio de la guerra en Ucrania.
La autorización fue emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y tendrá vigencia hasta el 7 de abril de 2027. Aunque permite la reanudación de determinadas actividades comerciales vinculadas al combustible ruso, mantiene bloqueadas las transacciones efectuadas a través de cuentas pertenecientes a tres instituciones financieras controladas por el Estado ruso.
La decisión se produce después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un acuerdo con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para el suministro inmediato de más de 300 mil toneladas de diésel destinadas a diversos mercados internacionales, incluido el estadounidense. El mandatario añadió que Rusia prevé entregar posteriormente otros tres millones de toneladas del combustible, en función de la capacidad operativa de sus refinerías.
Con esta determinación, Washington abre la puerta al regreso temporal del diésel ruso a las cadenas de suministro internacionales y a su comercialización dentro de territorio estadounidense, a pesar de que las sanciones energéticas continúan vigentes en otros ámbitos.
Estados Unidos prohibió la importación de petróleo y derivados rusos el 8 de marzo de 2022 como respuesta a la invasión de Ucrania. La medida buscaba limitar los ingresos energéticos de Moscú y formó parte de un paquete más amplio de sanciones económicas impulsadas por la administración estadounidense.
La normativa de aquel año permitió concluir algunos contratos previamente pactados hasta abril de 2022, pero desde entonces la entrada de combustibles rusos al mercado estadounidense permanecía restringida.
La nueva autorización surge en un contexto marcado por el aumento de los precios de los combustibles y las presiones económicas derivadas de la guerra con Irán. El tema energético también se ha convertido en un factor relevante para la política interna estadounidense, en momentos en que la administración de Trump enfrenta cuestionamientos por el costo de los energéticos y una disminución en los niveles de aprobación pública a pocas semanas de las elecciones legislativas.
Analistas consideran que la medida podría contribuir a incrementar la oferta de combustible en los mercados internacionales, aunque también reabre el debate sobre la política de sanciones hacia Rusia y el equilibrio entre los intereses geopolíticos y las necesidades energéticas de Estados Unidos.