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Guardia Nacional: las horas clave

Guardia Nacional: las horas clave

Columnas jueves 08 de septiembre de 2022 -


El tema de la seguridad es uno de los que mayores debates genera en México, desde el periodo de la “guerra contra el narcotráfico” hasta la política de “los abrazos no balazos” las dificultades para encontrar una solución a los problemas de inseguridad que vive el país parecen tener como única vía la presencia del Ejercito en las calles. Se viven días decisivos para el país, la decisión que en estos días se tomará en el Congreso marcará el rumbo de la seguridad en el país durante al menos los siguientes cinco años.

El López Obrador candidato se cansó de criticar a Felipe Calderón por militarizar al país y a Peña Nieto por seguir la misma ruta. Una vez que López Obrador llegó al poder una de las expectativas que generó entre el electorado es que éste podía dotar de una visión mucho más social y humana el combate a la delincuencia y marcar una diferencia respecto a sus antecesores. Un cuerpo de seguridad más profesional, libre de cualquier tipo de corrupción, con mayor transparencia en su actuar y con un respeto por los derechos humanos.

Además de dotar de una visión más social el acompañamiento a las víctimas, empatía con las desgracias de miles de ciudadanas y ciudadanos que son víctimas de la injusticia y de la impunidad, erradicación de la corrupción. Pero el presidente prefirió no exponerse a los reclamos de la ciudadanía, señalando que hay que cuidar la investidura presidencial, una vez que obtuvo el poder olvidó el carácter social que le imprimió a su movimiento para ensimismarse en sus ideas y obsesiones.

La Guardia Nacional nació como producto de una reforma constitucional de 2019. La reforma estableció que la Guardia Nacional se retiraría a los cuarteles en el 2024. Inclusive la iniciativa contó con el respaldo de la mayoría de las fuerzas de oposición que vieron con buenos ojos la propuesta presidencial. La principal promesa de AMLO era que los elementos de la GN se regirían por el servicio a la sociedad, la disciplina, el respeto a los derechos humanos, al imperio de la ley, al mando superior y la perspectiva de género, la realidad es que ha sido difícil medir si este nuevo cuerpo de seguridad ha cumplido con estos objetivos.

Sin duda cuando López Obrador propone que la Guardia Nacional dependa directamente de la Sedena y que siga patrullando las calles del país de forma indefinida, condena al país a una opacidad que no es deseable, las fuerzas castrenses acostumbradas a rendir cuentas al interior son incapaces de explicar cómo pueden generar una estrategia de cercanía con la población y respeto a los derechos humanos. Las cifras lo señalan, más de 1700 quejas contra la Guardia Nacional según la organización Causa en Común, mientras que la CNDH señala que son menos de 500.

Es preocupante escuchar al presidente decir que su decisión la toma porque tiene la “razón” y porque esa es la única manera de evitar que la Guardia Nacional se corrompa. Otra de las razones que aduce es que tanto las policías municipales como estatales están rebasadas, la realidad es que las fuerzas de seguridad del país en su conjunto están rebasadas y lo han mostrado las tristes imágenes de policías huyendo de los ataques del crimen organizado.

El presidente parece desconocer que la única forma en que una institución no se corrompa es publicitando sus acciones, rindiendo cuentas a la sociedad, explicando detalladamente cómo opera y hacerlo por medio de un mando civil que rinda cuentas a la sociedad. Por los resultados que hasta ahora ha ofrecido la Guardia Nacional, estos no varían sustancialmente respecto a sexenios anteriores, se desconoce el tipo de estrategia que la Guardia ha generado en el país, más allá del patrullaje que realiza en distintas zonas.

El presidente parece tener el control sobre el futuro de la seguridad, se ha encargado que una parte de la oposición haga el trabajo sucio y condene al país a que la Guardia Nacional opere hasta el 2028. A la pregunta de si necesita una Guardia Nacional, la respuesta es que sí, pero no como la propone López Obrador, la voluntad de un solo hombre no se puede imponer porque la razón no le asiste, el cuerpo de seguridad que requiere el país se debe de construir con la opinión de los distintos grupos sociales, cualquier propuesta que no esté construida de esta forma está destinada al fracaso.

Iván Arrazola es analista político y colaborador de Integridad Ciudadana. @ivarrcor


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