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Columnas
El infierno de los desaparecidos en México es una siniestra realidad. El hallazgo de tres hornos clandestinos en Teuchitlán, Jalisco, donde había alrededor de 400 pares de zapatos, ropa y maletas, es una evidencia más de la pesadilla que vivimos desde hace años a lo largo y ancho del país que pasó del ser “el cuerno de la abundancia” a una gran fosa.
Sí, los cárteles del crimen organizado y del narcotráfico han convertido a México en una gran fosa de cadáveres y en un campo de batalla, donde actúan en complicidad con lasautoridades que les cobijan con un manto de impunidad.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas, en el país desaparecen 11 personas al día; eso significa una persona cada dos horas. Sin embargo, Grace Fernández, integrante del colectivo “Búscame” y del movimiento “Por nuestros Desaparecidos en México”, me dijo: “A diario desaparecen más de 20 personas, sin que nada pase (…) Seguimos sin entender que este es un problema de Estado”.
En efecto, la geografía del terror registra desde hace años miles de fosas y hornos clandestinos en gran parte del territorio nacional, principalmente en estados controlados por el narcotráfico como: Michoacán, Veracruz, Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero y Zacatecas.
Los hallazgos del terror, registran cifras escalofriantes. En 2011, en Durango las autoridades localizaron 180 cuerpos en diversas fosas clandestinas y en San Fernando, Tamaulipas, se hallaron 48 fosas clandestinas con 196 cuerpos de personas de distintas nacionalidades; En 2017 en Colinas de Santa Fe, en el puerto de Veracruz, se encontraron 125 fosas clandestinas con 249 personas y más 14 mil restos óseos.
Hoy, nos sorprende el macabro hallazgo de Jalisco, porque las dantescas imágenes nos remiten a los campos de exterminio nazi en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las desapariciones, las fosas y los hornos crematorios se han convertido en una constante y triste realidad en todo el país, rebasando a las autoridades de los tres niveles de gobierno.
Sin duda, las fosas clandestinas con cientos de restos humanos reafirman el poder real del crimen organizado en territorio nacional. Pero, más allá de las cifras, hay historias de vida que se niegan a morir y que alientan a lo largo de meses y años a los colectivos de búsqueda que intentan por todos los medios encontrar a sus seres queridos.
Un dolor en el alma de dimensiones inimaginables. ¿Este es el país en el cuál queremos vivir y heredar a nuestros hijos? La gente desaparece en México impunemente y frente a esta tragedia los miles de afectados sólo tienen picos, palas y una exigencia: Justicia. ¿Habrá alguien que se haga responsable en la #4Transformación?
@guillegomora