La mortalidad infantil en México registró un aumento reciente que pone en evidencia las persistentes desigualdades sociales y económicas que afectan el bienestar de niñas y niños, a pesar de los avances reportados en la reducción de la pobreza durante los últimos años.
De acuerdo con el informe ¿Cómo vamos con la primera infancia?, elaborado por Early Institute y SIPI México, aunque la pobreza infantil disminuyó alrededor de 20 por ciento a nivel nacional entre 2018 y 2024, las carencias vinculadas al acceso a servicios de salud y a condiciones básicas de bienestar se incrementaron. En este contexto, la mortalidad infantil aumentó 16.4 por ciento entre 2022 y 2023, lo que refleja un deterioro en la atención y prevención de riesgos en la primera infancia.
Especialistas señalaron que los avances logrados no han sido homogéneos ni equitativos, ya que persisten amplias brechas territoriales y sociales. Factores como el lugar de nacimiento, el nivel socioeconómico y el acceso a servicios de salud de calidad siguen siendo determinantes en la supervivencia y desarrollo de la niñez.
El informe advierte que, sin una distribución equitativa de los beneficios sociales, los progresos en materia de pobreza y educación inicial no se traducen en mejoras sostenidas para toda la población infantil. Las desigualdades estructurales continúan impactando de manera negativa en la salud y el desarrollo integral de millones de niñas y niños en el país.