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Columnas
Han transcurrido tres meses luego del triunfo abrumador de Morena en Chiapas. Fue, recordemos, unas de las victorias más contundentes a nivel nacional que, además de alcanzar el objetivo trazado, marcó un precedente histórico con el promedio de votos que alcanzó Eduardo Ramírez. Para tal efecto, la población civil, movida por las siglas de un movimiento que ha actuado con responsabilidad, sumado a la influencia de un fenómeno social como el Jaguar Negro, significó una mezcla que fusionó perfectamente para conquistar la voluntad de las mayorías. Siendo así, el gobernador electo ha convocado a la participación activa para construir las condiciones de la transformación.
Si hablamos específicamente de las grandes expectativas que existen, podemos darnos cuenta de la misma efervescencia que se ha generado. Es un hecho que, a partir de diciembre, comenzará una nueva era que se consiguió con el mandato popular. Y alguien que siempre aboga por las causas más esenciales de la población civil, tendrá la responsabilidad de guiar los trabajos administrativos del poder ejecutivo en Chiapas. De hecho, en la medida que los días transcurran seguiremos atestiguando el proceso de organización y planeación en favor del desarrollo. En ese esfuerzo coordinado, Eduardo Ramírez, a través de distintos enfoques, ha ido armando un esquema o, mejor dicho, delineando las directrices.
Eso, además de augurar un cambio favorable, sienta las bases de un gobierno progresista. La visión de Eduardo Ramírez, desde luego, permite ir adentrándonos a lo que será su gestión. Eso, a su vez, se ha ido nutriendo de mecanismos que ha generado una amplia expectativa. El gobernador electo de Chiapas, por ejemplo, ha sostenido giras importantes por el territorio nacional. El fin, naturalmente, enriquecer de ideas y acciones eficientes que, a la postre, tendrán resultados sustanciales en distintas materias y áreas de oportunidad. Con respecto a ese mismo desafío, Ramírez, hace unos días, visitó Cuba, lo que resultó, en términos de aprendizaje, una experiencia muy significativa en los rubros de educación y salud.
Lo que podemos esperar, luego de esta fase previa de planeación, es un quehacer sumamente responsable. Para tal fin, no hay duda de ello, Eduardo Ramírez movilizará todo el recurso que sea posible para que la transformación, a través de programas sociales, permitan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. De hecho, la rapidez con la que avanzan los días es, hasta cierto punto, el motivo para tender los puentes de interlocución que, al final de cuentas, son los que contribuyen a fortalecer las políticas públicas. Y una labor que se aplica a fondo, siempre tiene buenos resultados, si tomamos en cuenta lo fructífero que ha sido ir armando una plataforma de gobierno con mucha antelación. En concreto, así le podemos llamar a las giras de trabajo del gobernador electo de Chiapas.
Dada la problemática que todavía aqueja a la población civil de Chiapas, Eduardo Ramírez ha trazado una agenda de prioridades. Entre ellas, desde luego, podemos destacar la pacificación del territorio, lo mismo que la apertura comercial, sin olvidar los detalles que mencionamos que fortalecerá en materia de salud y educación. De hecho, estos temas, por su importancia, han asumido ese papel inherente para el arranque de la gestión que, sabemos, será en un par de meses que Ramírez tome protesta en el congreso local. Mientras ese momento llegue, hoy, por mucho, el Jaguar Negro es el gobernador electo que más ha ido preparando el entorno, en gran parte por la visión progresista que abandera el ganador de la elección del pasado dos de junio.
Eso acrecienta las expectativas de un proyecto transformador en Chiapas. Esto permitirá, ya lo dijimos, tener un gobierno sensible a las causas justas del pueblo. De hecho, el mismo Eduardo Ramírez, en conjunto con la presidenta constitucional, han trazado una serie de proyectos de obra e infraestructura que vendrán a profundizar los cambios y avances que concretó el expresidente López Obrador. La vía, indudablemente, será la voluntad y el compromiso que adquirió el Jaguar Negro en tiempos de campaña. Siendo así, está claro que, por mucho, el sur del territorio nacional será ejemplo de modernidad, paz y apertura económica, que por cierto es indispensable para la generación de empleos que, en definitiva, son parte de la nueva ERA que ha detallado el gobernador electo con esa visión transformadora que hoy, desde luego, trabaja arduamente para cimentar las bases.
A manos de los chiapanecos llegará el proceso de transformación que encabezará Eduardo Ramírez, que no quede duda de ello. Hoy, de hecho, el gobernador electo ha optado por enriquecerse de muchas experiencias y mecanismos que, para el caso, son eficientes para las políticas públicas.