El progreso hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Igualdad de Género (ODS 5) exige alejarse de los roles tradicionales de los hombres y las mujeres en el hogar. En ese sentido, los gobiernos alrededor del mundo se encargan de crear políticas públicas para aliviar los estereotipos de género.
Temas que interesan a las familias como el trabajo doméstico y de cuidados, el permiso parental y la flexibilidad laboral, han recaído fundamentalmente en las mujeres y, son comúnmente denominadas como “cuestiones de mujeres”, lo cual ha ampliado la brecha salarial y la discriminación laboral. Además, ha promovido que las intervenciones políticas se centren únicamente en las madres y no hagan parte de la solución a los padres.
A nivel mundial, las prácticas de permiso parental como la licencia por paternidad, han ayudado a disminuir la brecha de género y a fomentar la corresponsabilidad de crianza de las infancias. Sin embargo, aún nos queda un largo camino por recorrer. En América Latina, México es uno de los países que otorgan menos días de permiso por paternidad si lo comparamos con países como Uruguay que da licencias de hasta 13 días o Colombia que permite 14 días de licencia.
Actualmente, la Ley Federal del Trabajo (LFT) establece que es obligación de empleadores otorgar a los trabajadores un permiso de paternidad de cinco días laborables con goce de sueldo en caso de un nacimiento o una adopción. Y, aunque ampliar el plazo se vislumbra como un desafío, podemos afirmar que México continúa presentando acciones que abonan a cerrar las brechas de género en el empleo entre hombres y mujeres, como la iniciativa que fue recientemente aprobada por el pleno que avala la ampliación de las licencias de paternidad de cinco a 20 días.
¿Qué sería lo ideal? Plazos más largos de maternidad y, sobre todo, eliminar o disminuir la diferencia que existe entre la licencia de maternidad y el permiso de paternidad. Incluso podríamos pensar en un modelo de tiempo compartido que incluya en su denominación no solo a familias convencionales, sino que considere a la comunidad LGBTQ+, un “permiso parental”.
Por ejemplo, en Suecia se reparten 480 días. Y, una parte de puede ser utilizada hasta que el niño o la niña tengan 12 años. Durante los primeros 390 días, 80% del salario está cubierto. En 2015, el Reino Unido introdujo una política de permiso parental compartido que permitía dividir entre los padres hasta 50 semanas de permiso y hasta 37 semanas de sueldo entre ellos.
Las buenas prácticas internacionales demuestran que las licencias con misma cantidad de días, financiamiento y grado de obligatoriedad garantizan la igualdad de género en el cuidado. Es nuestro deber seguir trabajando por promover un reparto más equitativo en nuestro país.