Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM
El temor reflejado en el rostro de los usuarios del Servicio de Transporte Colectivo, Metro, que utilizaron las cinco estaciones de la Línea 12 –la llamada Línea Dorada que desde su inicio estuvo marcada por la controversia y fueron reabiertas el sábado pasado–, es prueba evidente de cómo las malas decisiones y la falta de transparencia, pueden llevar a ocasionar tragedias como la registrada el 5 de mayo de 2021, que dejó un saldo de al menos 25 personas fallecidas y 79 heridas.
Este incidente –que sacudió a la nación–, llevó incluso al presidente Andrés Manuel López Obrador a hacer una promesa audaz, al asegurar que la línea estaría en funcionamiento en tan solo un año, una afirmación que, dada la magnitud de los daños y la necesidad de una investigación exhaustiva, parecía optimista. Sin embargo, su promesa, que inicialmente generó esperanzas, sólo se ha cumplido a medias y la realidad ha demostrado que ha sido un proceso lento y complicado.
Para empezar, el sobrecosto en su construcción –que ascendió a 22 mil 500 millones de pesos–, fue un claro indicativo de la falta de transparencia y la mala gestión. ¿Y quién pagó el precio de estas malas decisiones? Obvio: nosotros, los ciudadanos. Por ejemplo, la disposición de cambiar el trazado de la línea para incluir un tramo elevado, en lugar de mantenerla completamente subterránea, fue una decisión cuestionable, que desde el inicio puso en riesgo la seguridad de los pasajeros. ¿Por qué se tomó? ¿Fue en el mejor interés de los ciudadanos o por razones políticas o económicas con beneficios cuestionables para un pequeño grupo?
La tragedia que ocurrió hace más de dos años, fue un claro ejemplo de ello. El accidente no solo reveló la corrupción y la negligencia del gobierno, sino que también dejó en evidencia la falta de un plan de mantenimiento y modernización adecuado. Durante la administración de Claudia Sheinbaum, los incidentes en el Metro se multiplicaron. ¿Fue una coincidencia o resultado de una falta de inversión y atención a este sistema de transporte? A pesar de las acusaciones de sabotaje por parte de los trabajadores, la realidad es que la falta de inversión y atención a este sistema de transporte ha sido evidente.
Por ejemplo, la presencia de la Guardia Nacional en las instalaciones del Metro fue una medida que, lejos de generar confianza, aumentó la sensación de inseguridad entre los usuarios y es una realidad que México está lejos de ser considerado uno de los países con el mejor servicio de Metro en el mundo. Ciudades como Madrid, Moscú, París, Londres, Nueva York y Tokio ofrecen un servicio de transporte subterráneo eficiente y seguro, algo que aquí parece inalcanzable.
Cada día, los usuarios se enfrentan a una serie de problemas que van desde la presencia de humo hasta el descarrilamiento de convoyes. Estos incidentes, que son reportados constantemente en las redes sociales, son un claro indicativo de las deficiencias en el servicio. El sindicato Mexicano de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo ha revelado que, en un periodo de poco más de cuatro meses, se presentaron 121 incidentes, que incluyen problemas en el sistema de puertas de los trenes, conatos de incendios, cortos circuitos y descarrilamientos, y son una clara muestra de la falta de mantenimiento y atención al sistema.
La ausencia de un Plan estratégico de modernización, el recorte en el presupuesto para mantenimiento y la falta de una revisión constante del correcto funcionamiento de trenes y vías, son factores que han contribuido a la caída del que hasta hoy continúa como el principal motor de transporte capitalino. En 2021, solo se realizaron el 56.6 por ciento de las labores de mantenimiento programadas. En cuanto a las condiciones de operación de trenes y de conservación de los equipos mecánicos y eléctricos, sólo se llevaron a cabo el 43.17 por ciento. Estas cifras son alarmantes y demuestran la falta de atención y prioridad que se le ha dado al Metro.
De ahí que la pretendida celebración de las autoridades del gobierno de la CDMX –que encabeza Martí Batres Guadarrama, jefe de Gobierno sustituto–, por la reapertura de las cinco estaciones, en el mejor de los casos, es prematura, porque después de más de dos años aún quedan muchas estaciones por reparar e incorporar al servicio. Además, el ilusorio festejo parece ignorar el hecho de que no hay ningún funcionario de alto nivel en la cárcel. Esta falta de responsabilidad es un insulto a las víctimas y a los usuarios del Metro.
Los capitalinos merecemos un servicio seguro, eficiente y confiable. Sin embargo, la realidad es que nos enfrentamos a un sistema plagado de problemas, para mejorarlo, es necesario un cambio radical en la forma en que se gestiona y se invierte en este sistema de transporte. Es necesario un plan estratégico de modernización, que incluya no solo la reparación y el mantenimiento de las instalaciones existentes, sino también invertir en nuevas tecnologías y en la formación del personal. Esto no debe ser visto como un gasto, sino como una inversión en el futuro de la Ciudad de México
La situación actual del Metro es un reflejo de los actos de corrupción y la negligencia que han plagado a la ciudad durante años, de ahí que este plan debe ser transparente y estar sujeto a la supervisión de los usuarios y de la sociedad en general. Sólo así se podrá recuperar la confianza y garantizar un servicio de transporte seguro y eficiente. Además, es necesario que se haga justicia por la tragedia de mayo del 2021; los responsables deben ser juzgados y castigados. Solo así se podrá enviar un mensaje claro de que este tipo de comportamiento no será tolerado. Deben entender que un Metro eficiente y seguro no solo mejorará la calidad de vida de los capitalinos, sino que también contribuirá al desarrollo económico y social de la ciudad.
Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM