Los evangelistas no necesitan dar a conocer su tendencia política, son quienes lucharon desde sus templos para que ganara el ultraderechista Jair Bolsonaro, en 2019, en Brasil.
Periodo que castigó severamente no sólo las libertades de los brasileños sino sus vidas, al imponer un criterio religioso sobre uno científico durante la pandemia, al decirles a los ciudadanos que bastaba rezar para no ser contagiados.
Motivo por el cual su país tuvo el segundo lugar en muertes por Covid 19 en el mundo.
En su campaña se comprometió a que todos los brasileños estarían armados, con pistolas y rifles.
Para alcanzar la presidencia la ayuda del pastor Edir Macedo, líder de la Iglesia Universal, fue decisiva.
Los evangelistas o cristianos no esconden su tendencia conservadora, incluso radical. Una evidencia fue la plegaria que realizaron en el Despacho Oval, de 20 pastores alrededor de la figura de Trump al inicio de la guerra contra Irak, las bendiciones para quien había iniciado la matanza se multiplicaron, nadie rezó por las 165 niñas iraquíes, ni por los civiles israelíes, ni por los soldados estadounidenses. Sólo bendiciones para el impulsor del etnocidio.
Los evangelistas son activistas de ultraderecha disfrazados de religiosos. Más de un mexicano que profesa la religión, tiene una bandera de Israel en su casa y la ondean como si fueran judíos.
Nada quieren saber de la matanza contra niños palestinos ni la ocupación por el estado sionista de un territorio que no les corresponde. Están ciegos ante la realidad y lo único que les interesa son los dogmas de fe que sus pastores les presentan como hechos reales y milagros.
Ante la proximidad de la autorización de nuevos partidos con registro condicionado se encuentra México tiene Vida con clara dependencia cristiana, cuyo líder, el pastor Jaime Ochoa Hernández, no le interesa la laicidad de la función pública y coloca a los evangelistas, como un garante de honestidad de la cual no es un practicante.
La laicidad del Estado no se refiere únicamente a una religión Católica sino a todas y es por esa rendija que quieren incursionar con el grupo México Tiene Vida, surgido lógicamente, en Monterrey, cuenta con antecedentes como partido político local bajo el nombre de Vida Nuevo León, con registro estatal desde 2023.
En los comicios locales de 2024, obtuvo tres regidurías en el municipio de Monterrey, resultado que le permitió conservar su registro y acceder a financiamiento público estatal.
El organismo electoral de Nuevo León asignó al partido, 6.5 millones de pesos de financiamiento público, lo que consolidó su estructura como fuerza política local y sentó las bases para su proyección nacional.
Jaime Ochoa Hernández, dirigente del movimiento, es un empresario de la carne y licenciado en Ciencias Jurídicas, y un peligro para la democracia y la legalidad.