Cualquiera diría que estamos en pleno proceso de campañas, pero no funcionando con la normatividad que debe tener un ejercicio de esta naturaleza; es decir, se realiza una actividad que es, en definitiva, tomada como actos anticipados a los que, de no ajustarse, pierdes terreno y presencia antes de arrancar oficialmente. De hecho, esa dinámica le funcionó a la perfección a las llamadas corcholatas que, con mucha antelación, fueron puestas ante el mosaico del escrutinio público. Quizá solo se pasó por alto el debate porque las visitas a las entidades estuvieron constantes, al igual que las conferencias de prensa en alusión a ello. Eso, aún mejor, se reforzó con el empuje que en su momento dio Andrés Manuel López Obrador, artífice de este juego por la sucesión presidencial. Esa es la misma secuencia que actualmente vivimos, solo que más mesurada de parte de la jefa de Estado. Ella, que sabe lo que se juega, tendrá una injerencia sustancial de elegir a los mejores perfiles, sobre todo aquellos que tendrán una tarea titánica de arrebatarle el territorio a la oposición.
La piedra angular de este proceso, hay que decirlo así, es saber aprovechar al máximo la degradación de una derecha que no levanta ni se reanima. La situación que aqueja a la derecha es que siguen viviendo en retrospectiva. Eso, que además los pone contra las cuerdas por el lastre de la corrupción que cargan, los dibuja de cuerpo entero en ese pasado tan embarazoso que viven como contraparte. Aquí, por añadidura, valdría la pena preguntarse si será fácil sanar con las heridas que provocaron a la ciudadanía. Hablamos del saqueo, corrupción, daño al patrimonio de la nación, privatización y desigualdad social. Estos son algunos de los elementos que cargan las facciones del PRI, pero también las del PAN. Por eso, con la mayor evidencia de las encuestas, podemos asegurar que el tablero se ha movido en entidades cruciales que, por décadas, han tenido un dominio total del conservadurismo. Todo eso, en el escenario más positivo que hemos presagiado, no será ninguna novedad: morena ha ganado terreno como para suponer la alternancia.
En Chihuahua, por ejemplo, las condiciones comienzan a ser propicias para la izquierda. Hace unos días, desde un periódico de circulación nacional como El Economista, nos dimos cuenta de la realidad que se vive en el norte del país. En el corazón de la ciudadanía está el nombre de Morena y del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez. De acuerdo con los datos de la metodología de Mitofsky, el edil de uno de los puntos fronterizos con mayor afluencia ha tomado la delantera. Por un lado, rebasó a la senadora de la República, que parecía un reto mayúsculo. Lo logró. Son muchas las razones que lo han puesto en la antesala de la coordinación de la defensa del voto. Una de ellas, sin duda, radica en los porcentajes tan elevados que promedia por su trabajo. Más del 70 % de la ciudadanía lo respalda por segunda vez consecutiva. Es, sin ir más lejos, el cuarto alcalde mejor calificado de todo México. Eso se debe, entre muchos aspectos más, a la responsabilidad, pero sobre todo a las acciones.
En ese mismo espiral de encuestas, ahora que llevamos un ritmo semejante al 2024, los números fluyen en esa constelación política. En Querétaro, lo hemos dicho, todas las condiciones están dadas para que Santiago Nieto sea el abanderado de Morena. Es más, está más que listo ahora que cada fin de semana lleva a cabo asambleas de información y reuniones con distintos sectores de la ciudadanía. Y él, que ha sido colocado como el mejor cuadro para apuntalar la alianza, es un referente que se sumará a muchas expresiones para terminar con la hegemonía del PAN. La primera reacción de ello, hace unos meses, es la intromisión del propio gobernador de esta entidad, que se ha convertido en un militante activo de Acción Nacional para llamar a votar en contra de la izquierda. Sabe a la perfección que la época dorada del panismo ha terminado y, con ello, llegó la antesala para que la izquierda tenga cabida.
Finalmente, otro de los puntos que está muy claro es la entidad de San Luis Potosí. La lógica de las circunstancias apunta a que Morena debe cerrar filas con el Verde, máxime si habrá una negociación para abanderar las 17 gubernaturas. Al establecer esa alianza a nivel nacional, el PVEM ya no entraría tanto en disputa con los guindas. De no ser así, de igual forma, el PVEM está listo y preparado para ir solos en un ejercicio democrático que, con mucha antelación, dominan de pies a cabeza. Los estudios, a los que atribuimos la percepción que tenemos, apuntan a una sola dirección bajo el liderazgo de la senadora de la República, Ruth González. Ella, de acuerdo con la última encuesta que divulgó Reforma, ha tomado la delantera con un margen holgado. Destacando como una referente del Verde, el partido del Tucán, bajo sus propias reglas o consenso, sin problemas pueden ungirla como su abanderada.
Es obvio que estos son algunos de los personajes que han destacado en el proceso interno de Morena, así como en los partidos aliados, que tienen organización y presencia en todos los estados del país. Mientras eso ocurra, cada candidato tendrá que sortear un proceso desafiante que, en el escenario más desfavorable, podría desencadenar la guerra sucia y el fuego amigo. Más allá de todo eso, la puerta se abrió para hombres y mujeres que demuestran capacidad y poder de convocatoria. Eso se acumula con el quehacer de base y abanderando los principios de la transformación.
Notas finales
Buen trabajo de Marcelo Ebrard y de la Secretaría de Economía. En ese movimiento de dinamismo para continuar con la búsqueda del desarrollo social, Morelos contará con una oportunidad insuperable para las inversiones y, con ello, un sinfín de oportunidades laborales que mejorarán la calidad de vida de numerosas familias. Todo esto, además de ser de carácter de gestión, también es un mérito de la gobernadora de esa entidad, Margarita González Saravia. Enhorabuena por un territorio que camina a pasos agigantados en el proyecto de transformación.