Fue tanto lo que se dijo y escribió en los medios de comunicación, fueron tantos los sentimientos en las redes sociales, que asistí a la marcha del 15 de noviembre.
En la víspera, lo que vi en redes sociales fue mucho odio: desde convocatorias a tomar el Palacio, hasta contenido que afirmaba que habían llegado armas y grupos para iniciar un golpe de Estado. También había llamados a marchar en paz y a no caer en provocaciones.
Grecia Quiroz, presidenta municipal de Uruapan y viuda de Carlos Manzo, dijo que no acudiría; sin embargo, integrantes del Movimiento del Sombrero declararon que marcharían como muestra de solidaridad con los convocantes.
Como nunca, TV Azteca dio una amplia difusión a la marcha, pero los trabajadores de la televisora y de Elektra no fueron convocados ni obligados a acudir. A las 9:30 horas, en trayecto en bicicleta desde la Diana hasta el Zócalo, no vi los numerosos camiones y transporte que muchas veces se denuncian como muestra de acarreo.
La Plaza de la Constitución estaba cercada con muros de hierro, pero se podía llegar por Cinco de Mayo, Tacuba y 20 de Noviembre. No vi francotiradores en Palacio Nacional, ni en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento ni en la Catedral Metropolitana; sí vi muchos comensales que miraban la marcha desde las terrazas del Gran Hotel.
A las 10 de la mañana, en el Zócalo había un grupo de no más de cien personas arengando en contra del gobierno y de la 4T. La gente llegó por goteo; muchos se cubrieron en los portales del sol, que para las 11 horas ya pegaba con fuerza. Pasaditas las doce del día, el primer contingente llegó al Zócalo por Cinco de Mayo. Los asistentes fueron de diferentes perfiles y estratos. No fueron unos cuantos, pero tampoco la megamarcha. Acudieron jóvenes, pero también personas de varias edades opositoras a Claudia Sheinbaum y a la 4T. Los políticos estuvieron ahí, pero fueron irrelevantes. A las 13 horas llegaron al Zócalo los integrantes del Movimiento del Sombrero, encabezados por la abuela de Carlos Manzo en silla de ruedas. Desde la esquina de Cinco de Mayo se observaba el ingreso de más contingentes. Las consignas contra la presidenta y el gobierno fueron duras, pero la manifestación fue pacífica.
A las 14 horas en punto inició la provocación: un grupo de unos 200 hombres con el rostro cubierto y mochilas irrumpió por Cinco de Mayo; primero atacó el muro de la Catedral, después se fue directo a Palacio y a la Corte. La policía contuvo hasta que cayó parte del muro; después dispersó. Hubo violencia, sí; hubo excesos, sí. Lo que no veo es responsabilidad y mesura de ningún lado.
Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.
Por Onel Ortíz Fragoso
@onelortiz
https://youtu.be/eZGKAkG4H3g?si=ofyx-KLJc4rABDix