En el mundo hay más de 7.000 criptomonedas, de acuerdo con Portal El Orden Mundial, las cuales se han convertido en uno de los vehículos de inversión más conocidos hasta ahora. El surgimiento de estas divisas virtuales se remonta a más de 10 años atrás, a raíz de la crisis financiera de 2008, como alternativa a las transacciones bancarias. Sin embargo, ninguna otra ha alcanzado la popularidad y la capitalización de Bitcoin, un criptoactivo considerado como “oro digital”.
La particularidad del Bitcoin, así como de las criptomonedas, es que no está referenciada a ningún banco central nacional. Esto significa que funciona de manera descentralizada gracias a la existencia de una cadena de bloques o blockchain, una especie de base de datos que actúa como libro de cuentas y que es gestionada de manera conjunta por todos los participantes.
Las transacciones van agrupándose en bloques que, una vez completados, están listos para ser validados o sellados. Y ahí es donde interviene el minado de Bitcoin.
Hasta la segunda mitad de 2021 el principal destino de este tipo de actividad era China, que cuenta con una red eléctrica barata y segura basada en su mayoría en el carbón y en hardware informático asequible. De Hecho, de acuerdo con datos de la Universidad de Cambridge, el gigante asiático concentraba 34% de la potencia de minado de Bitcoin.
Sin embargo, en septiembre pasado declaró ilegal todas las transacciones con criptomonedas, su minado e incluso su publicidad. El Banco Popular de China argumentó que las monedas digitales eran un problema para la seguridad nacional, al se una fuente de “corrupción y lavado de capitales”.
Pero esto no hizo que la minería cesará. Las operaciones simplemente se mudaron a otro país. Muchos de los mineros que operaban en China se trasladaron a Kazajistán, donde el suministro de energía contaba con una potente red gracias a sus cuantiosas reservas de hidrocarburos.
No obstante, para enero de este año el portal advirtió que el panorama estaba cambiando tras la crisis que estalló en Kazajistán, en parte relacionada con industria cripto de la nación. “En octubre el país ya estaba experimentando problemas de sobrecarga en su red energética a causa de la minería de Bitcoin y el resto monedas. Los cortes de Internet para contener las protestas han aumentado la tensión en el sector, a lo que hay que sumar la entrada en vigor en 2022 de un nuevo impuesto que obliga a los mineros a pagar por la energía”, señaló.
De hecho, Askhat Orazbek, viceministro de Desarrollo Digital de Kazajistán, reconoció a BBC Mundo que el auge de las criptomonedas en su país ha sido demasiado rápido.
Es más, la compañía informática china Canaan envió a finales de noviembre del año pasado más de 2.000 instalaciones de minado Avanol Miners a Kazajistán, hecho que la propia empresa calificó de "un hito emocionante que da forma al futuro de la criptografía".
En Ekibastuz, que forma parte del territorio de Kazajistán, se encuentra la que fue hasta hace poco la mina de criptomonedas más grande del mundo, construida por la empresa Enegix.
Así y todo, Kazajistán parece estar comprometido con mantener su industria minera en marcha. "En realidad es una especie de revolución tecnológica. "Nuestro objetivo es no perder este momento y estar entre los participantes de esta criptorevolución en el mundo", ", dijo Orazbek.
Pero además de Kazajistán, de acuerdo con un informe de Arcane Research, los puntos estratégicos del planeta para sacar mayor provecho de la minería de Bitcoin están “bien distribuidos globalmente”.
Hasta agosto de 2021, último mes para el que hay datos disponibles, Estados Unidos dominaba la minería de Bitcoin con 35% de la potencia de minado; seguido de Kazajistán con 18%, Rusia con 11%, Canadá con 10%, Irlanda y Malasia con 5%, y Alemania 4%, según el site El Orden Mundial.
Hay países con bajo costo de electricidad tanto en Latinoamérica como en Norteamérica, Europa, África y Asia que propician esta actividad. Venezuela, Paraguay, Estados Unidos y Canadá son algunas de las naciones donde minar este criptoactivo es más económico por sus tarifas eléctricas baratas. De manera que el margen de ganancias de esta actividad es mayor.
Sin duda alguna, los puntos para minar Bitcoin están bien distribuidos en el mundo.