@onelortiz
https://youtu.be/xp8dO2VYYlI?si=DijAB6rtCDCPX8Yc
A Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, la pillaron infraganti. La trágica muerte, en un accidente carretero, de dos ciudadanos estadounidenses destapó la caja de Pandora.
La gobernadora y su fiscal general, César Jáuregui, acordaron, colaboraron y permitieron la actuación en campo de por lo menos dos agentes de la CIA, la institución con el historial más largo de acciones para intervenir y desestabilizar gobiernos en el mundo.
La gobernadora y el fiscal general, al permitir o acordar la actuación de agentes de otro gobierno en territorio nacional —aunque haya sido con el propósito de desmantelar un laboratorio de drogas—, transgredieron la Constitución y violaron la Ley de Seguridad Nacional, con lo cual se hacen acreedores a sanciones penales.
Al tratar de controlar la crisis, la gobernadora se ha hundido más por sus declaraciones y las de sus subalternos. Tampoco le ha resultado victimizarse, porque los hechos son explícitos.
El Senado invitó a comparecer a la gobernadora y al fiscal general este martes ante las comisiones de Puntos Constitucionales y Seguridad Pública. Los senadores panistas tuvieron un desplante torero: votaron a favor de la comparecencia y afirmaron que su gobernadora vendría a dar la cara y una lección de cómo se combate al crimen organizado. Al momento de escribir estas líneas, aún no se conoce una respuesta oficial de la gobernadora o del fiscal general.
Ya midiéndoles el agua a los camotes —como dice el dicho—, además, por los reportajes de The New York Times, que destapó el escándalo, Los Angeles Times y otros medios estadounidenses, se sabe que no eran dos, sino cuatro los agentes de la CIA que participaban hace ocho días en el operativo en Chihuahua; que por lo menos era el tercer operativo de este tipo en el que participaban en el año; y que existe, en el edificio de la Secretaría de Seguridad de Chihuahua, un piso que alberga a personal estadounidense de diversas agencias. Además, la gobernadora no le contestó la llamada a la presidenta Sheinbaum y el gabinete de seguridad federal precisó que las dos personas fallecidas habían entrado, una con pasaporte de turista y el otro con pasaporte diplomático.
Ante estos nuevos elementos y los que se acumulen, la gobernadora y la cúpula panista están analizando qué les conviene más: declinar la invitación del Senado y evitar que la sienten en el banquillo de los acusados, pretextando persecución política y linchamiento mediático, o bien asistir para aprovechar el foro nacional, victimizarse y dar una batalla campal en comisiones senatoriales. En cualquier caso, Morena tiene la sartén por el mango y lo podrá cocinar el futuro de Maru Campos a fuego lento.
Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.