Las relaciones humanas son algo complejo. Pero lo son aún más cuando tienes una condición neurodivergente, como me sucede con mi espectro autista, diagnosticado desde 2016.
Debido a ello, me he casado y divorciado ya tres veces. (Aunque eso no parecería ser algo fuera de lo común en estos tiempos.)
Mi segunda y tercera ex esposa es la Dra. Ileana Hidalgo, (una reconocida servidora pública en temas de transparencia) ya que nos casamos y nos divorciamos un par de veces. (La última de ellas, en 2018.)
Juntos criamos dos hijos (aunque uno de ellos no es de su sangre.)
Pero los caminos de la vida nos pusieron en distintas rutas. Una de las razones (no fue la única) que nos distanció, fue el hecho de que mi avance profesional, en una sociedad machista como la nuestra, desafortunadamente era un lastre para ella. Por mucho tiempo no dejaban de tratarla como "la esposa de."
Actualmente me une a ella un enorme cariño. La quiero y la respeto como persona, como mujer y una destacada profesionista. También nos une una relación jurídica, pero ya no es el matrimonio.
Hace tiempo obtuve una sentencia judicial en la que se reconocía, por mi condición de autismo, el derecho de contar con una "sombra."
Se trata de un ajuste razonable que resulta necesario debido a que mi condición constituye una discapacidad psicosocial.
El papel de "sombra" (o persona de apoyo) implica la función de acompañar o asistir a una persona autista en eventos sociales donde hay exceso de estímulos externos, que podrían provocar alguna crisis sensorial, y en otros eventos sociales estresantes.
Designé ante el juzgado a dos personas con el carácter de "sombras." Una de ellas, la Dra. Hidalgo, quien lo ha hecho con cariño y dedicación a lo largo de muchos años de una relación personal que trasciende convencionalismos, y que muchas veces ha sido sujeta de cuestionamientos.
Muchas personas nos ubican juntos. Sin necesidad de explicar detalles propios de una forma de relación que solo incumbe a dos personas. Muchos no entienden por qué me refiero siempre a ella simplemente como "la Doctora."
Me siento siempre muy reconfortado en su presencia, en el valioso tiempo que me hace favor de regalarme.
Me da mucha tristeza saber que sus aspiraciones de participar en el proceso de designación de Comisionados del INAI, se pudieran ver opacadas por mi participación en la convocatoria para elegir consejeros del INE.
Iba a escribir a continuación la frase "o viceversa." Pero soy hombre, y es menos probable que eso ocurriera.
Flor de Loto: ¿Cómo puede una mujer, en una sociedad patriarcal, avanzar en su carrera profesional, sin que le pese ser o haber sido la esposa de alguien que solo intenta hacer lo mismo?