Este domingo 26 de febrero fui a la marcha en defensa del INE, junto con miles de personas que no queremos volver a elecciones del pasado donde el partido en el poder obtenía “triunfos” gubernamentales del 90-95% de votos.
Desde finales de los noventas del siglo XX, la creación de instituciones ciudadanas para los ciudadanos, como el IFE, ahora denominado INE, han permitido que en las nueve elecciones federales y centenares locales que han organizado de 1997 al 2021, no se ha “caído el sistema” ni ha habido “fraude patriótico” como eran comunes antes, cuando el Secretario de Gobernación, subordinado del Presidente, organizaba las elecciones.
¿Puede haber cambios al INE? Por supuesto que sí, pero si los cambios sólo los promueve el gobierno es porque hay gato encerrado. Pongo dos ejemplos.
1. ¿Por qué la propuesta gubernamental quiere que los mexicanos que viven en el exterior voten sin credencial de elector? Porque el gobierno controla la emisión de las matrículas consulares. Así ellos podrán decidir quién votará y quién no, y si identifican algún “conservador”, simplemente ese elector no podrá votar, para “que no se equivoque”. Si el gobierno quiere que más gente vote, ¿por qué no otorga más presupuesto al INE para que más mexicanos en el exterior tengan su credencial de elector?
2. ¿Por qué el gobierno quiere despedir a miles de trabajadores del INE que “no hacen nada entre elecciones”? Son ciudadanos como tú y como yo que entre elecciones actualizan el padrón electoral, identifican los lugares para instalar las casillas, capacitan a la ciudadanía antes de la jornada electoral, cuentan y cuidan los votos; y garantizan que puedas sustituir tu credencial de elector cerca de tu domicilio y recogerla en minutos. Son parte del servicio profesional de carrera: están ahí por sus méritos, no por sus palancas. Si prospera la propuesta gubernamental, todo eso acabará.
Y peor aún, si vives en una comunidad pequeña, la probabilidad que vayan a tomarte la foto y tengas tu credencial será cada vez menor, porque no habrá personal. Así, se ampliarán las brechas entre ciudades y comunidades pequeñas, porque controlar los votos de una unidad habitacional en la CDMX es más fácil y barato que contar esos mismos votos en comunidades dispersas y poco pobladas.
Para evitar estos atropellos, toda la sociedad debe rechazar la propuesta desde el poder para cooptar nuestro sistema electoral. Que quede claro, toda institución es perfectible, como lo es el INE, pero el cambio que el gobierno propone no es en beneficio de la ciudadanía, sino a su favor. Es el manual básico para atrincherarse en el poder, como ha ocurrido desde hace tiempo con los gobiernos autoritarios de Cuba, Nicaragua o Venezuela, cuya población huye cuando puede y es encarcelada, deportada o desaparecida si contravienen a sus gobiernos. Por ello, #MiVotoNoSeToca.