Durante la gesta heroica iniciada en septiembre de 1810, con frecuencia leemos vida y obra de aquellos personajes que llamamos “Padres de la Patria”, todos hombres, por cierto.
Así, recordamos los grandes acontecimientos insurgentes y a los líderes políticos y militares del movimiento, con sus estrategias, discursos, escritos, parentela, orígenes y destinos en la rotonda de nuestras personas ilustres. Hablo de Hidalgo, Morelos, Allende, Aldama, Abasolo, Guerrero, Quintana Roo, Iturbide, López Rayón, Mina; y de los precursores Primo de Verdad, Azcárate, Talamantes, y muchos otros.
La Patria también tuvo madres fundadoras, sin duda. Entre ellas, la imprescindible Gertrudis Bocanegra, la enorme Leona Vicario y la inmarcesible, incansable e imbatible Josefa Ortiz, pero hay más; debe haber habido muchas más. Hay que rescatarlas.
En el extraordinario “Diccionario de la Independencia de México”, (UNAM, 2010) se pueden ver breves fichas de estas tres heroínas de la insurgencia independista. Inclusive se puede apreciar una ficha denominada “Mujeres en la Independencia”, que enlista a las tres referidas y adiciona a Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín.
El apartado hace una reflexión sobre el valor incalculable de las aportaciones femeninas durante el inicio, durante y al final de la lucha armada. Lo hace explicando que las actividades preferidas fueron seducción de la tropa, contrabando de armas y mensajes, espionaje y conspiración, pero también hubo aquellas que proporcionaron dinero a los insurgentes, los guiaron por caminos peligrosos, se desempeñaron como enfermeras en los sitios de batalla, llevaron agua a los soldados y a los heridos y enterraron a los muertos. Algunas inclusive tomaron directamente las armas y hubo entre ellas oficiales de mando al frente de pequeños destacamentos.
Además, esta ficha refiere la obra de José María Miquel, que en su “Diccionario de Insurgentes” (1969) enlista a 134 mujeres que realizaron actividades rebeldes o que simpatizaron con la insurgencia. Menciona también el texto de Aurora Tovar Rodríguez, “Mil quinientas mujeres en nuestra conciencia colectiva” (1996), en la que informa de 94 mujeres encarceladas y procesadas; de ellas, 7 fusiladas y 3 perdonadas por estar embarazadas. Cita también como orientaciones bibliográficas el texto de Duby y Perrot “Historia de las Mujeres (1993), y el de Lavrín “Las mujeres latinoamericanas: perspectivas históricas” (1985).
En el recién publicado “Introducción a la Independencia de México y su contexto”, Rodrigo Moreno Gutiérrez (UNAM, 2024) aborda el tema y dice que en las ciudades la labor femenina fue importante en funciones de propagandistas, conspiradoras, activistas, movilizadoras de opinión y organizadoras de ceremonias y festividades cívicas. En otros casos, crearon grupos de denuncia y de choque. El autor nos recuerda que en la base de la guerra estuvo siempre la logística, que en gran medida estuvo en manos de mujeres, como la alimentación, el vestido y la curación de lesionados, por lo que, afirma, tendríamos que imaginarlas en marchas, sitios, campamentos y fuertes.
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