La Copa Mundial de Futbol 2026 atrajo multitudes y llenó estadios en México, pero no logró impulsar de manera significativa la economía nacional. Con 13 partidos disputados en territorio mexicano, incluida la inauguración, las expectativas oficiales de turismo y crecimiento económico quedaron por debajo de lo proyectado.
El torneo, celebrado en Canadá, Estados Unidos y México, se perfilaba como un motor para el Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, la economía mexicana registró una contracción en el primer trimestre y enfrenta presiones por la falta de inversión, el bajo consumo y la incertidumbre derivada de la revisión del acuerdo comercial de Norteamérica.
Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia, advirtió que el Mundial representa únicamente un estímulo temporal. “No cambiará estructuralmente la trayectoria de la economía mexicana”, señaló, al subrayar que los efectos serán limitados frente a los retos de fondo. El gobierno estima un crecimiento de entre 1.8% y 2.8% para este año, mientras que analistas prevén apenas 1.1%.
La fiesta futbolera dejó imágenes de celebración y estadios repletos, pero no consiguió transformar el panorama económico. El desafío para México será traducir la efervescencia deportiva en políticas sostenibles que fortalezcan inversión, productividad y estabilidad en el mediano plazo.