Con el fin de combatir el crecimiento de mala hierba en cultivo, científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron y patentaron una tecnología biológica.
Por medio de ocho bacterias que evitan el desarrollo de semillas silvestres, se pretende evitar que las malas hierbas crezcan.
De esta forma no quitarán luz, agua y nutrientes del suelo a los cultivos, aumentará la calidad, y facilitará el riego y la cosecha.
Esta podría sustituir al glifosato, herbicida usado en el campo, cuyo uso indiscriminado puede provocar cáncer en las personas y malformaciones en
fetos.
Esta investigación se dio a través de una ardua labor de observación al banco de semillas herbáceas de suelos silvestres, recolectadas en el bosque mesófilo de montaña y en las selvas bajas de Tehuacán, Puebla; en bosques de pinos, y zona Mixteca de Izúcar de Matamoros, Guerrero.
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