La Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Fatsa) convocó un paro por 24 horas para exigir mejoras salariales en un contexto de alta inflación que afecta principalmente a clínicas, sanatorios y hospitales privados.
"Fatsa convoca al paro en busca de una recomposición de los salarios", afirmó el sindicato, señalando la necesidad de ajustar los ingresos tras una inflación anual del 211.4% en 2023 y un aumento del 20.6% solo en enero, lo que ha "pulverizado definitivamente el poder de compra de los salarios de toda la actividad".
El paro en el sector sanitario se produce luego de la huelga de 24 horas de los conductores de trenes, también por mejoras salariales, y precede a la convocatoria a un paro general por parte de la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central sindical del país.
Según el ministro del Interior, Guillermo Francos, estos paros reflejan "una protesta" contra la situación económica compleja que atraviesa Argentina, heredada del gobierno anterior. Francos destacó que estos eventos eran raros durante la gestión de Alberto Fernández.
El secretario general de Fatsa, Héctor Dáer, quien también lidera la CGT, destacó la crisis de financiamiento del sector sanitario y afirmó que no permitirán que las empresas se financien a expensas de los bajos salarios de los trabajadores.
A pesar del paro, se garantizará una cobertura mínima en las guardias, priorizando las emergencias, aunque se verán afectados los trabajadores de diversos ámbitos de la sanidad, incluyendo clínicas, sanatorios, hospitales, consultorios médicos y servicios de emergencia, entre otros.
Foto por AFP