La política migratoria de Estados Unidos podría afectar de manera directa el impacto económico esperado de la Copa Mundial de 2026, debido a la incertidumbre que genera entre los viajeros internacionales y al endurecimiento de medidas de ingreso al país.
De acuerdo con estimaciones del sector turístico, los aficionados que asistirán al torneo planean gastar más de 5 mil dólares por persona, una cifra que casi duplica el gasto de un viaje convencional, además de que muchos prevén estancias superiores a dos semanas y recorridos por destinos secundarios, lo que ampliaría la derrama económica más allá de las sedes principales.
Sin embargo, la incertidumbre política en torno a las restricciones migratorias ha comenzado a generar preocupación entre los potenciales visitantes. Alrededor de 34 por ciento de los encuestados manifestó desconfianza ante posibles incrementos en tarifas de visas y mayores controles de ingreso, factores que podrían disuadir la llegada de turistas.
El sector turístico estadounidense advierte que, aunque la demanda para asistir al Mundial está garantizada, será fundamental que el gobierno asegure condiciones accesibles y claras para los viajeros. En este contexto, la seguridad también se ha convertido en un eje central, con inversiones cercanas a 600 millones de dólares destinadas a reforzar la vigilancia durante el evento.
Especialistas coinciden en que el éxito económico del Mundial dependerá no solo del interés de los aficionados, sino de la capacidad de Estados Unidos para equilibrar sus políticas migratorias con la apertura necesaria para recibir a millones de visitantes internacionales.