facebook comscore
Por Covid-19, crece la carga de organilleros

Por Covid-19, crece la carga de organilleros

Ciudades miércoles 29 de julio de 2020 - 01:03

Por Claudia Bolaños
nacion@contrareplica.mx
Las tardes grises y lluviosas de los últimos días se sienten distintas con la música del organillero. “Mira cómo ando mi bien por tu querer, borracho y apasionado nomas por tu amor…”, vienen las estrofas a la menta al escuchar los acordes de Tú sólo tú.
Manuel y su esposa Gabriela caminan por el municipio de Nezahualcóyotl, entre sus calles, alegrándolas con su música o trayendo nostalgia, quizás tristeza… todo depende, según sea el caso, la tonada y lo vivido.
Ambos con su traje café claro o beige, tomado del usado por el general Francisco Villa y sus tropas, acompañado de su kepi que igual les cubre la cabeza que la hace de charola para recolectar algunos pesos de las personas que salen de sus casas a colaborarles.
Esta pareja, antes de la pandemia sólo caminaban por las avenidas de Nezahualcóyotl, entonando su música a cambio de una propina, pero la crisis acrecentada por la pandemia del Coronavirus los ha hacho modificar sus rutinas.
Desde las 10 de la mañana y hasta las 6 o 7 de la noche, ahora caminan entre las calles, pues también la competencia ha crecido, con la presencia de otros músicos, no sólo organilleros, sino guitarritas, marimbas, principalmente, que han salido a ganarse el pan en esta terrible época de crisis.
Manuel lleva acuestas el cilindro, ahora por la época de lluvias con una funda plastificada para protegerlo, pues no es propio sino rentado. Debe pagar por día “un poco más de cien pesos”.
La crisis por el ingreso al país del Covid-19, no hizo mella en el monto y diario, sea cual sea la situación del país, él debe entregar ese dinero que lleva semanalmente hasta la casa de la propietaria de este instrumento musical.
La caja del cilindro pesa casi 40 kilos, por lo que es difícil cargarlo varias horas, con sólo espacios de descanso para tocarlo, dando vuelta a su cuerda, en tanto que esté debe ser equilibrado en su monopié.
“Antes cuando era chavo me lo cargaba fácil. Iba de aquí para allá y como si nada, pero como con los años todo se va acabando, también la fuerza y el cilindro se vuelve más pesado”, indica con una sonrisa un poco de broma, un poco de resignación.
Manuel comenzó en este oficio desde que era un adolescente de 12 o 13 años. De ese tiempo a la fecha corrieron, veloces, cuatro décadas.
En aquel entonces, cuenta, su jefe era Germán Monter, nombre que recuerda con toda claridad. En aquellos años, ambos tocaban en este mismo municipio, en el que Manuel se ha quedado leal, no obstante, de que ahora vive en Chimalhuacán con su Gabriela, quien sonriente extiende el kepi para recibir algunas monedas. Ella también lleva 12 años trabajando entre el sol o la lluvia,
Las mañanitas, Alejandra y Las golondrinas, son algunas de las canciones que a su paso estos cilindreros y su organillo musical, van dejando, como estelas que hipnotizan, sobre todo a las personas de la tercera edad que recuerdan sin duda otro México.

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

JG/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
+ -