El Diálogo Nacional por la Paz anunció la elaboración de un memorial que reunirá los nombres y fotografías de personas desaparecidas en México, así como de periodistas y sacerdotes asesinados, con el objetivo de entregar el documento al papa León XIV y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La iniciativa surgió después del encuentro que integrantes del Diálogo Nacional por la Paz sostuvieron la semana pasada con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, quien planteó durante la reunión una pregunta sobre quiénes son las víctimas de la violencia en México.
De acuerdo con la organización, el documento busca evitar que las personas afectadas sean reducidas a cifras y contribuir a mantener presentes sus historias y rostros. El memorial será integrado con la participación de familias de personas desaparecidas y colectivos de búsqueda.
El Diálogo Nacional por la Paz convocó a colectivos, familias buscadoras, medios de comunicación, comunidades de fe y a la sociedad mexicana a proporcionar nombres y fotografías de personas desaparecidas. La información podrá enviarse hasta el 30 de agosto, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
La recopilación forma parte de una jornada denominada “Una Jornada, Mil Voces”. La organización informó que con los materiales recibidos se elaborará el documento que será entregado al pontífice y a la ONU, además de que se prevé su publicación en los canales digitales del Diálogo Nacional por la Paz.
Durante el encuentro con Parolin, la organización señaló que entre las víctimas de la violencia se encuentran niños que perdieron a sus padres, jóvenes afectados por el reclutamiento forzado, familias que buscan a personas desaparecidas, periodistas, migrantes, defensores de derechos humanos y sacerdotes que permanecen en comunidades afectadas por la violencia.
El Diálogo Nacional por la Paz, que reúne a integrantes de la Iglesia católica, laicos, empresarios, académicos y especialistas, sostuvo que identificar a las víctimas por su nombre y rostro representa un paso para evitar que sus casos sean olvidados.