El Poder Ejecutivo del estado de Querétaro informó previamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre la presencia del embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, en la entidad. A través de una comunicación escrita enviada por el gobernador Mauricio Kuri al canciller Roberto Velasco Álvarez, el gobierno estatal aseguró que el encuentro respondería a intenciones puramente formales y sin alcances operativos o de coordinación en materia de combate a la delincuencia.
La notificación oficial detallaba que la agenda del representante diplomático no derivaría en la creación de acuerdos unilaterales de colaboración en seguridad ni permitiría la injerencia de elementos extranjeros en atribuciones exclusivas del Estado mexicano. No obstante, las declaraciones formuladas posteriormente por el funcionario estadounidense durante la ceremonia de inicio de obras de un centro de adiestramiento policial generaron cuestionamientos al señalar un incremento en la alianza de seguridad entre Washington y Querétaro.
Durante dicho evento, el embajador destacó además los recursos económicos que el gobierno de su país ha destinado en los últimos años para el fortalecimiento de las corporaciones locales. El contraste entre los compromisos asumidos formalmente ante la Cancillería y los discursos vertidos en el acto público desencadenó la controversia sobre la actuación de las autoridades involucradas.