En la actual composición del Senado hay episodios que no tienen precedente en la historia de este órgano legislativo, acciones inimaginables derivadas de un personaje con habilidad y capacidad para entenderse con grupos opositores.
Justo cuando está acentuada la polarización entre quienes gobiernan y quienes no aprueban lo que hace el gobierno, dentro de ese mar de diferencias, 52 senadores de oposición votaron por Ricardo Monreal, coordinador del grupo parlamentario de Morena, para que fuera presidente de la mesa directiva del Senado.
No es una acción menor, nunca se había visto que prácticamente toda la oposición diera su voto a quien se supone es su principal adversario y coordinador de la mayoría.
Por los motivos que hayan sido, el hecho es que 52 opositores votaron por Monreal; testimonio de madurez, respeto y reconocimiento de una oposición pensante, no satelital.
También deja entrever que los senadores de oposición, que conocen la aspiración del senador de Morena para 2024, simpatizarían con planteamientos que han distanciado al zacatecano del inquilino de Palacio Nacional.
No puede haber mejor prueba de la adhesión que las papeletas distribuidas entre los senadores para emitir su voto el día que se eligió la mesa directiva. No traían el nombre de Ricardo Monreal. Senadores de oposición tacharon el de Alejandro Armenta y de su puño y letra escribieron el del coordinador morenista. Deferencia inusual, sobre todo en estos tiempos de marcado encono.
Ni Diego Fernández de Cevallos, que por su capacidad de cabildero y negociador lo empezaron a llamar “Jefe Diego”, ni Enrique Jackson ni Manlio Fabio Beltrones, ni Fernando Ortiz Arana, ni Emilio Gamboa, líderes de sus bancadas senatoriales, alcanzaron ese nivel de entendimiento con los distintos grupos parlamentarios, como para ganarse el voto de sus contrarios en favor de sus aspiraciones.
El pasado 31 de agosto, en el proceso de elección de la mesa directiva se registró un hecho que tiene que ver con el número de senadores que valora y aprecia el trabajo del coordinador morenista.
Alejandro Armenta, sabido por todos que era el candidato de Monreal para la presidencia de la mesa directiva, ganó con 65 votos.
Por lo tanto, si se suman los 52 votos que recibió de la oposición el coordinador y los 65 de Morena y aliados que le dieron el triunfo a su compañero Armenta, resulta que 117 de un total de 128 senadores, actuaron animados por el espíritu monrealista.
Nada parecido se había visto en otro tiempo. Hay una identificación con el pensamiento de Monreal en el Senado que en este momento nadie sabría el impacto que podría tener para 2024, porque no es casual ni gratuito el apoyo recibido.
Blindaje plural que le ha permitido conservarse al frente de su grupo y como presidente de la Junta de Coordinación Política; votar hasta de manera diferente a sus compañeros, en congruencia con sus convicciones académicas y no con la disciplina partidista.
Conducción sui géneris con futuro impredecible; nadie sabe si ese comportamiento lo llevaría a cumplir su sueño.
Hay la percepción de que la oposición pensante esperaría que Monreal rompiera el cordón umbilical guinda para convertirlo en el candidato que todavía no ha encontrado.
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