Los equipos de rescate redoblaron sus esfuerzos para ayudar a las aldeas de montaña de Marruecos devastadas por el violento terremoto que mató a cerca de 3.000 personas, pero las esperanzas de encontrar sobrevivientes disminuyen cada vez más, cinco días después de la catástrofe.
El sismo, que azotó el viernes por la noche una región montañosa del Alto Atlas, al suroeste de la turística ciudad de Marrakech (centro), dejó 2.946 muertos y 5.674 heridos, según el último balance oficial.
Frente a la magnitud de los daños, Marruecos aceptó la ayuda de España, Reino Unido, Catar y Emiratos Árabes Unidos, que pusieron a disposición del reino equipos de búsqueda y rescate.
La Cruz Roja solicitó más de 100 millones de dólares para poder atender las necesidades más apremiantes, que incluyen salud, agua, saneamiento e higiene, tras haber desbloqueado un primer fondo de emergencia.
El terremoto causó estragos en pueblos de montaña, a menudo de difícil acceso, como es el caso de Ineghede, donde fallecieron once de sus 200 habitantes.
"Lo hemos perdido todo", dice Mohamed al Mutawak, un agricultor de 56 años.
En Amizmiz, un pueblo a una hora al suroeste de Marrakech, un grupo de militares distribuyó carpas a los habitantes que se quedaron en la calle.
Con información de AFP
Imagen: AFP